Misión Mauá ante Rothschild

Irineu Evangelista de Sousa, vizconde de Mauá (1813-1889)

En 1863 Inglaterra había comenzado el bloqueo de los puertos brasileños, agudizándose la llamada “cuestión inglesa”, o se la “cuestión esclavitud”.  La monarquía esclavista de Pedro II, se veía acosada por una grave exigencia británica: la supresión de la esclavitud.  Inglaterra no respondía, por supuesto,  a ninguna exigencia “humanitaria”.  Sencillamente quería convertir la esclavitud brasileña, que era poco productiva, en mano de obra barata asalariada para su beneficio propio y poder así intensificar el cultivo de algodón, en la zona “Paraguay-litoral argentino-Brasil”.

Solucionado el problema creado por la resistencia de los esclavistas brasileños, Inglaterra presionó para impulsar al Brasil a entrar en guerra contra el Paraguay.

Si se advierte que la Alta Banca efectuaba préstamos, no sólo buscando una buena redituación para sí, sino en total acuerdo con los proyectos políticos de largas miras, del Foreign Office, se comprueba claramente que la participación de aquélla en la guerra, equivalía a la dirección de la misma por el gobierno británico, no por indirecta menos tangible.  Burton diría que los empréstitos se efectuaban “contra toda ley de neutralidad”, y que eran concebidos a ultranza por la City.  “Cuando Souto quebró”, se evidenció no solamente la mala situación financiera brasileña.  Al investigador actual, se le revela con ese y otros datos, que el Brasil no tenía un capital financiero acumulado propio, como para solventar la guerra.

Al igual que en la guerra internacional llevada a cabo contra Juan Manuel de Rosas, el Brasil mostraba la cara.  Pero detrás de la máscara brasileña, actuaba la fría inteligencia política británica.

Norberto de la Riestra, el 24 de agosto de 1865, le escribe desde Londres, a David Robertson: “Nuestro país ha entrado de nuevo en una alianza política con el Brasil para un objeto de perentoria necesidad y de suprema importancia para ambas, el rechazo y castigo de la más inmotiva y vandálica invasión del déspota del Paraguay y la libertad de aquel país de su tiránico gobierno que como el de Rosas en años anteriores, es una constante amenaza y peligro para la paz de sus vecinos (…)  La alianza del Brasil y el actual Gobierno  de Buenos Aires representa la alianza del progreso y la civilización contra la barbarie”.

Mientras Baring Bros. Coloca sus empréstitos en la Argentina, para financiar, en parte, la invasión, la Banca Rothschild otorgaba en 1865 –como resultado del viaje de Mauá y la firma del Barón de Penedo- en conjunto con las bancas Jecker y Fould de Amsterdan, un empréstito de 6.363.613 libras esterlinas, al 74, con una comisión del 5%.  La misión de Mauá, no se limitaría a realizar el empréstito.  Gestionaría con éxito también, la fusión del Banco Mauá con el de Londres, en el Brasil.

Toda la guerra costaría al Brasil, 600.000 contos, que Buckley Mathew calculaba en 1866 a un costo de 200.000 libras diarias.  Brasil no sólo contraería el empréstito externo, sino que tendría que emitir otro interno complementario de 30.000 contos, tipo 90, del 6, pagado en 1866 en comisiones.

Maúa sería denominado a raíz de sus “éxitos” financieros, “el Caxias de la economía brasileña” (Tristán D’Athayde), lo cual era cierto, ya que si es exacto que el Marqués de Caxias destruyó al Paraguay en los campos de batalla, Mauá contribuyó a hacerlo financieramente en el campo de operaciones bancarias.  Normando diría del Brasil: “El Brasil fue, durante un largo período un medio no oficial del comercio económico de Gran Bretaña”.

Fuente

Peña, R. O. y Duhalde. E. – Felipe Varela – Schapire editor – Buenos Aires (1975).

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