Cancionero de Juan Manuel de Rosas

Juan Manuel de Rosas, “comandante del pueblo armado de la campaña”, es elegido por la Legislatura para el cargo de gobernador de la provincia de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1829 y se le otorgan las facultades extraordinarias. Estaba claro una vez más que los unitarios se habían equivocado al pensar que con el asesinato de Dorrego se cortaría la cabeza al partido federal.


Rosas recibe el apoyo de diversos sectores sociales, pero será apoyándose en el sector ganadero de la provincia de Buenos Aires que afianzará su poder, consolidado sólo en 1835, es decir, después de su campaña al desierto con la cual, además de prestigio nacional, consiguió extender el poder de la clase a la que él mismo representaba. No obstante, contó desde el principio con la adhesión popular más calurosa, exteriorizada con frecuencia en las calles de Buenos Aires. Sin duda los sectores sociales más desposeídos reconocieron en Rosas al político de acción que creía en el pueblo y en su causa: el federalismo.


En lo inmediato, la llegada de Rosas al gobierno resuelve las discrepancias internas de la provincia, pero el resto del país aún permanecía convulsionado y la paz se veía lejana. Las conspiraciones unitarias no cesaban y tenían su promotor en el general Paz, que formaba una Liga de gobiernos interiores para enfrentar al litoral. Rosas entonces recurre al Pacto Federal -1831- por el cual logra un principio de unidad entre las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos, además de la delegación de las Relaciones Exteriores en la segunda de las tres.


Distinto será el poder alcanzado por Rosas durante su segunda gobernación. Tras la muerte de Quiroga –febrero de 1835- y la repercusión del hecho en Buenos Aires le son otorgadas no sólo las facultades extraordinarias sino también la suma del poder público.


En cuanto a la política económica, el segundo gobierno de Rosas también difiere del anterior: ahora tenderá al proteccionismo. “La política nacional de Rosas consiste en la complementación con una industria nacional, del sistema económico ganadero de Buenos Aires. El esquema se traduce geopolíticamente en la aspiración de reconstrucción integral del Virreinato del Río de la Plata”. (Ortega Peña y Duhalde en: Baring Brothers y la Historia Política Argentina).


La consecuencia inmediata de esta política económica es la Ley de Aduana, en diciembre de 1835. Las potencias europeas –Francia e Inglaterra- que desde hacía tiempo tenían los ojos puestos en Buenos Aires, vieron peligrar sus intereses. Sobreviene, tras un pretexto cualquiera, el bloqueo francés. Rosas mantiene una actitud intransigente y su voluntad de no ceder lo obliga a imponer a la ciudadanía un período de austeridad y sacrificio, mientras los sectores ilustrados se aliaban a los extranjeros “para liberar al país de la tiranía”.


A esto debe sumarse la situación de los países vecinos, sobre todo de la Banda Oriental, en donde los unitarios exiliados estimulaban a Fructuoso Rivera, comandante de la campaña, para recuperar la zona mesopotámica, lo que concluiría en un enfrentamiento con Buenos Aires; por otra parte, en Bolivia el general Andrés Santa Cruz alentaba los desacuerdos internos, buscando la expansión y fortalecimiento de su propio país. Detrás de Santa Cruz estaban, como siempre, los intereses ultramarinos.


Finalmente, Francia e Inglaterra deciden la intervención conjunta, lisa y llana, en el Río de la Plata. El pueblo apoyó totalmente la gestión llevada a cabo por Rosas frente a la invasión: no acepta ser una colonia de las metrópolis europeas. El 20 de noviembre de 1845 se efectuó el ataque en la Vuelta de Obligado. Nuestras fuerzas, al mando del general Lucio Norberto Mansilla, lucharon hasta el final pero los aliados forzaron el paso. No obstante, la importancia política del hecho fue singular pues dio mayor ímpetu a la resistencia en defensa de la soberanía nacional.


Puesto que la agresión europea directa había sido vencida, era necesario recurrir a otros medios para apoderarse nuevamente del país; la única forma era acabar de una vez por todas con el Restaurador de las Leyes. Se recurre entonces a una coalición, obra de la diplomacia brasileña, que utiliza a Urquiza, gobernador de Entre Ríos, como instrumento ejecutor de un plan concebido en el extranjero. Urquiza acepta. La Confederación Argentina estaba por declarar la guerra al Imperio. Es en esas circunstancias en que Urquiza firma un pacto con el Brasil y el gobierno de Montevideo para derrocar a Rosas. El 1º de mayo de 1851 se produce el pronunciamiento: quita a Rosas el ejercicio de las atribuciones delegadas y se reserva el derecho de entenderse con los demás países del mundo. En lo que resta del año 1851 se forma el ejército aliado que habrá de derrotar a Rosas en Caseros, el 3 de febrero de 1952.


Rodríguez y Rosas

Rodríguez le dijo a Rosas
legítimamente he sido yo
nombrado gobernador.
Y de un modo tumultuario
me han privado del bastón.
Si usté quiere respetar
a la Junta Soberana,
al puente de Las Barrancas
vendrá el día de mañana.

Muy pronto espero que usté
me dé la contestación
y si resuelve a venir,
sea con su división.

Juan Manuel leyó el oficio
y llamando a su ayudante
le dio orden de aprontar
la división al instante.

Yo señor Gobernador
le digo toda mi vida
he conocido en la Junta
legítima soberanía.
Ella lo nombró a usté
y con maldad lo ha sacado
yo estoy resuelto a volverlo
a su cargo custodiado.
Mañana estaré sin falta
donde ordena su gobierno
cuente con toda mi juerza
para salir de la emergencia.

Rodríguez se le unió a Rosas
cola caída como andaba
pues con cola ‘e pato el pobre
le habían ganao la parada.
Más bien parecía un lechero
que un señor Gobernador.
Pues cualquiera colorao
venía vestido mejor.

Con el Jefe a la cabeza
ansí a la ciudad marchamos
y al llegar a Las Barrancas
las guerrillas se toparon.
Hubieron algunos tiros
pero sin gran resistencia
ansí que pronto llegamos
a ocupar la residencia.

Rodríguez quedó repuesto
y el cuerpo de coloraos
del pueblo jué almiración
cuando lo vieron formao.
En la plaza nos tuvieron
como quien dice acampaos
y era lujo ver allí
el cuerpo de coloraos.

A Rosas le dieron orden
que marchara pal’ Salao
allá en la Guardia del Monte
con tuitos los coloraos.
Marchó con toda su gente
y al punto la licenció.
El se jué pa’ Los Cerrillos
y en la estancia se metió.


Diga usted que sí

Al santiagueño Ibarra
de Rosas gran adulón,
diga usted que sí
si el dice que no.

Los van a llevar los diablos
para taco de cañón.
Una espada al gaucho Rosas
le ha llegado del Japón.

Diga usted que sí
si él dice que no.
Para defender con ella
su Santa Federación.

Montado en un elefante
viene el fraile renegón,
diga usted que sí
si él dice que no.

Para defender con ella
su Santa Federación.
montado en un elefante,
viene el fraile renegón.

Diga usted que sí
si él dice que no.
Dio una feroz costalada
y se le rompió el cordón.


¡Viva la Patria!

Yo me llamo Juana Peña
y tengo por vanidad,
que sepan todos que soy
negrita muy federal.

Negrita que mando fuerza,
y no negrita pintora.
Porque no soy de las que andan
como pluma voladora.

Negrita que en los tambores
ocupo el primer lugar,
Y que todos me abren cancha
cuando yo salgo a bailar.

Negrita que no hago caso
de cualquier badulaque,
porque me sobran a mí
negritos lindos de fraque.

Y como también presumo
con mi hermoso peinetón
suelo hacerme de rogar
cuando llega la ocasión.

Pero ya que me han chiflado
por meterme a gacetera,
he de hacer ver que aunque negra,
soy patriota verdadera.

Por la Patria somos libres,
y esta heroica gratitud,
nos impone el deber santo
de darle vida y salud.

La Patria se ve amagada
de unos pocos aspirantes,
que quieren sacrificarla
por salir ellos avantes.

Opongamos a su intento
nuestros pechos por muralla,
y reunidos los negritos,
corramos luego a salvarla.

Esto aconsejar debemos
las mujeres al marido,
y las madres a sus hijos
en señal de agradecidos.

Yo por desgracia no tengo
hijos, padre, ni marido,
a quien poderles decir,
que sigan este partido.

Pero tengo a mis paisanos,
los negritos Defensores,
que escucharán con cuidado
estas fundadas razones.

A ellos dirijo mi voz,
y con ellos cuento yo.
Porque se que en siendo tiempo
no me han de decir que no.

Patriotas son y de fibra,
de entusiasmo y de valor,
defensores de las Leyes,
y de su Restaurador.

Solo por Don Juan Manuel
han de morir y matar,
y después por los demás,
mandame mi general.

Mandame mi general,
le han de decir al traidor
que los quiera hacer pelear
contra su Restaurador.

Mandame mi general
se lo dice Juana Peña,
mandame mi general.
Esa negrita porteña.

Hasta el domingo que viene
mandame mi general,
pues puede ser que después
no me mandes general.


Fue publicado en el año 1833 en el periódico La Negrita. Jorge B. Rivera atribuye la dirección de este periódico a Luis Pérez, quien probablemente sea también el autor de estos versos. Dice Vicente Rossi que los negros “consiguieron inmediata e incondicional libertad durante el gobierno de Rosas”. A pesar del dictamen de la Asamblea de año 1813 que disponía la libertad de los esclavos, la situación continuó sin modificaciones, sobre todo en el interior del país. Es durante el gobierno de Rosas que se prohibe de manera definitiva el comercio de seres humanos. En uno de los versos menciona los sucesos que tuvieron lugar durante el gobierno de Balcarce –diciembre de 1832 a noviembre de 1833- con el propósito de desplazar a Tosas, que se encontraba, en ese momento, realizando la campaña del desierto. La participación, o al menos el consentimiento de Balcarce en tales hechos, provocó que los federales “netos” llevaran a cabo la revolución de los restauradores el 11 de octubre de 1833 que lo obligó a renunciar a su cargo.


Trágala, trágala

Trágala, trágala,
Federación
¡Viva el gran Rosas!
¡Muera el traidor!

El que no tenga
moño punzó
sufra la pena:
verga y jabón.

Si no le gusta
vaya al Quebracho
que allá Pacheco
da pa tabaco.


El trágala es una canción que utilizaban los liberales españoles y que los federales rosistas adaptaron a nuevas circunstancias. En Quebracho Herrado, Oribe dio alcance a Lavalle y lo derrotó el 28 de noviembre de 1840. Pacheco era el segundo del ejército federal de Oribe. Tuvo a su cargo la columna encargada de perseguir y derrotar definitivamente al general Gregorio Aráoz de Lamadrid.


Reciba mi don…

Reciba mi don…
cinta colorada y fuerte,
tiene el letrero que dice:
Federal hasta la muerte.

A los federales
les quisiera dar
huevitos hervidos
en agua de azahar.

A los unitarios
les quisiera dar
tártago molido
en agua ‘e solimán.


Carta de Pancho Lugares a Chanonga, (1) datada en El Colorado, a 15 de julio de 1833.

Primera carta

Permita el cielo, Chanonga,
que en recibiéndote de ésta,
mis hijos y también vos
gozen de salud perfecta.

Yo quedo güeno a Dios gracias,
y sólo con el pesar
de las noticias funestas
que me han dao de la ciudad.

¿Hasta cuándo mil demonios
nos querrán incomodar,
esos perros unitarios
que se han metio al torsal?

La culpa la tiene el Viejo,
que por su mucha bondad,
les perdonó a esos bribones
la que tenían que pagar. (2)

Si él en aquella ocasión
se los hubiese limpiado,
no eran ellos los que agora
hubiesen algorotado. (3)

Bastante le aconsejaron
El Tribuno, y sus aliados,
diciendo que era preciso
concluir con esos malvados.

Mas el Viejo se hacía el sordo
de purita compasión,
creyendo que se hacía un bien
con otorgarles perdón.

Bien agora se le emplea
lo que ellos hacen con él,
pues hasta quieren ahorcarlo
según lo dice un papel.

Y si ellos como lo dicen,
lo pudieran merecer,
según sus güenos deseos,
no lo dejarían de hacer.

Por verdugos no quedaba,
porque (hablando sin pasión)
hay más verdugos entre ellos
que viejas en un sermón.

Mas esos que agora gritan,
cuando llegue la ocasión,
han de venir de rodillas
a implorar de él su perdón.

Pero puede ser que entonces
no encuentren ya compasión,
y que sus lágrimas sirvan
para más indignación.

Ya escarmentado está el Viejo
de esos villanos traidores,
que provocan su venganza,
su justicia y sus rigores.

El los mira con desprecio,
y lleva su obra adelante,
pues tremola en los desiertos
de la patria el estandarte. (4)

El pabellón argentino
hoy lo miramos flamear,
donde jamás un cristiano
pudo en tres siglos llegar.

Las armas del Rey de España,
virreyes, gobernadores,
nunca pusieron las plantas
donde hoy los Restauradores.

Esta difícil empresa
es Rosas quién la ha allanado,
y en recompensa le pagan
con tratarlo de malvado.

Pero los que así lo agravian,
no son, no, los federales,
ni tampoco son porteños,
son tres o cuatro orientales.

Son hombres que por sus vicios
no tienen acogimiento,
y que andan de un lado a otro
como las nubes al viento.

Hombres que a todos partidos
se venden por su provecho,
pues lo que de honor les falta
tienen de sobre güen pecho.

Mas esos aventureros
cuando la tremenda llegue,
nos han de pagar por junto
lo que cada uno nos debe.

Y ansí diciles, Chanonga,
que hasta mejor ocasión,
pueden tomar por refrán,
no te aflijas, corazón.

Memorias a mis amigos
y a toitos los federales,
y vos recibí un abrazo
de tu don Pancho Lugares.


1) J. B. Rivera considera que Pancho Lugares es uno de los seudónimos utilizados por Luis Pérez.

2) Alude a los cismáticos que, durante la gobernación de Balcarce, intentaron acabar políticamente con Rosas.

3) Alborortado.

4)Referencia a la campaña de Rosas al desierto, intencionalmente desprestigiada por ciertos sectores del entonces gobierno de Buenos Aires.


Contestación de Chanonga a la carta de don Pancho Lugares (1)

Primera carta

Señor don Pancho Lugares,
pedazo del alma mía,
la carta que me has escrito,
me ha colmado de alegría.

En primer lugar, mi viejo,
por saber que te hallas güeno,
con muchas satisfacciones,
y también de gloria lleno.

Ya no tengo más pesar,
que el estar lejos de vos,
aunque en mis rezos, Lugares,
te encomiendo siempre a Dios.

En mis cortas oraciones
nunca olvido al General,
y a todos esos valientes
que nos dieron libertad.

Por ellos y por el viejo
hoy tenemos Patria y Leyes,
y no estamos bajo el yugo,
y tratados como güeyes.

Más en recompensa de esto,
unos pocos sublevados
conspiran contra su vida,
y están en ello empeñados.

Cismáticos descontentos
se han metido al entrevero,
y muchos de los caudillos
unitarios del primero. (2)

Hasta aquellos más cangallas
que el movimiento auxiliaron,
están agora con ellos
después que por él libraron.

No hablo agora de esos otros
a quienes les dio galones,
y que se han mostrado ingratos
en premio de sus favores.

Pues al cabo estos brinones
la hilacha mostrar debieron,
y hacer ver que tal honor
en su vida merecieron.

Y ni siquiera agradecen
el saber que en el desierto,
tiene ya un barco fondeado
en donde nunca fue puerto.

Que él es quien ha descubierto
esos hermosos terrenos,
en donde sólo salvajes
habitaban, y eran dueños.

Esas valiosas montañas
en tan remota región,
y descubiertas agora
por ese nuevo Colón.

Esos campos prodigiosos
que causan admiración,
y que aumentan la riqueza
de la argentina Nación.

Esas indómitas tribus
que ya sin ferocidad,
hoy a la Patria por él
le sirven de utilidad.

Esas crecidas familias
que de cruel cautividad,
las ha sacado su brazo
en completa libertad. (3)

Esas madres que a sus hijos
hoy los güelven a abrazar,
cuando juntarse pensaban
si acaso en la eternidad.

En fin tantas mil ventajas,
que es escusado nombrar,
cuando todos bien conocen
su efectiva utilidad.

Pero unos pocos ingratos
envidiosos de sus glorias,
lo calumnian de tirano
para empañar su memoria.

Y aunque ellos nada consiguen
en su empresa criminal,
no se abstienen de agraviarlo
contra el voto general.

Mas el pueblo hace justicia
a su ilustre bienhechor,
y no olvida los servicios
de ese porteño de honor.

No te escribo más Lugares,
porque estoy de gacetera,
y me es preciso salir
a comprar una pollera.

Pero al cerrar esta carta
te ofrezco mi voluntad,
en señal de mi cariño,
y de firmeza y lealtad.


1)Se publicó el 23 de agosto de 1833. J. B. Rivera atribuye estos versos a Luis Pérez por la misma razón que en el caso anterior

2)Se trata de los unitarios que el 1º de diciembre de 1828 derrocaron al entonces gobernador Dorrego y colocaron en su lugar a Juan Lavalle.

3)Alusión a los blancos que, cautivos de los indígenas, recuperaron su libertad tras la campaña de Rosas.


Votos de la morena Catalina al regresar el libertador D. Juan Manuel de Rosas (1)

Grasis á Dioso, paisano,
que vino é Gobenadó:
Dioso lo conseba siempre
a mi amito y mi señó.

Pero mira, negran viejo,
¡se quemó mucho la cara!
¡pobrecita! que trabajo
pasaría en la campaña.

Esi Paz tiene la culpa: (2)
pero está bien asegurao.
Desile ahora que si ecape (3)
de ande lo tiene enserao. (4)

Po fini ya se acabó
esi guerra condenao; (5)
pues ya bobió á su gobieno
e Gobenedó desiao.

Vamos á juntá, moreno,
Y vamonos á bailá;
que hoy es día de Candombe
y no es día de lavá.


1) Se publicó el 5 de diciembre de 1831 en la Gaceta Mercantil.

2) La situación de Paz en Córdoba era difícil. Los ejércitos federales tenían casi rodeada la provincia. No pudo evitar el enfrentamiento con una partida del ejército de E. López y cayó prisionero, siendo conducido en calidad de tal a Santa Fe.

3) Escape.

4) Encerrado.

5) Condenada.


Como moscas a la miel (1)

Si los Cismáticos quieren (2)
voltear a don Juan Manuel,
hemos de cargar sobre ellos
como moscas a la miel.

Para quitarlo del medio
tal cual lo piensan hacer,
deben saber que hemos de ir
como moscas a la miel.

El viejo tiene opinión
porque es un hombre de bien,
y amigos que lo rodean
Como moscas a la miel.

Tiene gauchos decididos
a dar la vida por él,
y cargar en su defensa
como moscas a la miel.

Gauchos que nunca serán
a su bienhechor infiel,
y que irán cuando sea tiempo
como moscas a la miel.

Pero esta resolución
ellos la deben saber,
y esperamos de refuerzo
como moscas a la miel.

Para echarlos a patadas
a todos los que hablen de él,
hay gauchos en la campaña
como moscas a la miel.

Los escritores venales
que al viejo tratan de cruel,
se han de venir a humillar
como moscas a la miel.

Y entonces los ambulantes
con sus rollos de papel,
se marcharán a su tierra
como moscas a la miel.

Pero si acaso se turban
y nos dan con el bagel,
han de volver a la cárcel
como moscas a la miel.

Así pueden sosegarse
y reflexionarlo bien,
si no quieren que carguemos
como moscas a la miel.


1) Se publicó el 23 de agosto de 1833 en El Gaucho. J. B. Rivera atribuye la redacción de este periódico a Luis Pérez, quien probablemente sea el autor de estos versos.

2) Mientras Rosas llevaba a cabo la campaña del desierto, en el gobierno de Buenos Aires se preparan intrigas con el propósito de desprenderse de la tutela de aquél. El ministro de Guerra, Martínez, tiene la voz cantante en la nueva situación. El objetivo era desprestigiar la empresa de Rosas para lograr una división del partido del gobierno. Este sector triunfaría en las elecciones del 28 de abril de 1833 para renovar la Junta de Representantes, con el apoyo de sectores unitarios. Este fue el sector cismático o doctrinario opuesto al apostólico que contaba con el apoyo de doña Encarnación Ezcurra.


Cielo nacional. ¡Veinticinco de Mayo! (1)

Viva la Unión Federal,
y la argentina Nación,
a las que ha dado blasón
la gran Liga Litoral. (2)

Cielito, viva mi cielo,
insigne en obras grandiosas;
vivan, en bien de la Patria,
Quiroga, López y Rosas.

No hay que andar con agachadas,
ni a quien se saca la oreja:
cada cual es cada cual
y no es menos su pareja.

A no ser por estos tres,
cielito, cielo adorado,
decembristas y unitarios (3)
ya nos habrían fregado.

Con estos tres campeones,
en dulce vínculo unidos,
los argentinos tendrán
Patria y fueros conocidos.

Cielito, cielo del alma,
no quiera el Dios de la Unión,
que esos tres se desacuerden,
¡porque entonces, adiós Nación!

La Patria quiere sosiego,
y un orden consolidado,
y para esto es muy preciso
el olvidar lo pasado.

Cielo, cielito querido
procura ser generoso,
y con tus pobres hermanos
no seas, no, rencoroso.

Para que los pueblos tengan
Constitución general,
deben entrar ante todo
en su arreglo provincial.

Cielo mío, cuanto antes
procura arreglar tu casa;
que a otras cosas más sublimes
después con quietud se pasa.

También la Patria desea
recuperar la Asunción, (4)
que un déspota detestable
separó de la Nación.

Cielito, cielo guerrero,
es preciso con gran tino
recobrar la integridad
del territorio argentino.

Con todos estos arreglos
podremos formar Nación,
cual tienen otras secciones
del gran mundo de Colón.

Cielito, sí, sí, cielito,
nuestro nivel recobremos,
y a la faz del orbe entero
con dignidad nos mostremos.

Por sobre el hombro nos miran
los Estados colindantes:
por estar inconstituidos,
nos reputan vacilantes.

Cielito, mi cielo hermoso,
es preciso despertar
de este profundo letargo,
y salir a figurar.

No hay que andar con distinciones,
con negros ni colorados;
todos somos hijos de Eva,
y patriotas declarados.

En esta virtud, mi cielo,
desecha todo color,
y en sólo servir la Patria
haz que consista tu honor.

Viva el gran día de Mayo,
móvil de grandes acciones:
sacrifiquémosle, amigos,
nuestras innobles pasiones.

Allá va cielo, y más cielo,
cielito de mis paisanos:
en tal día sucumbieron
para siempre los tiranos.

Yo me despido con esto
de mis compatriotas todos:
no dirán que soy paisano,
que uso de malos modos.

Con Dios, te queda, mi cielo,
no premies a mi rival,
pues no es, como tu amante,
Argentino y Federal.


1) Se publicó el 28 de mayo de 1834.

2) La Liga Litoral o Pacto Federal se firmó el 4 de enero de 1831 entre las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. Por él, dichas provincias adoptaban la forma republicana, representativa y federal y establecían una alianza contra cualquier tipo de agresión.

3) Véase referencia (2) a “Contestación a Chanonga”.

4) El cantar apunta a la necesidad de reintegrar Asunción, es decir, el Paraguay. Gaspar Rodríguez de Francia, cerró el Paraguay, lo replegó sobre sí mismo y lo hizo autosuficiente. Lo apoyaron aquellos sectores del pueblo no interesados en el librecambio y en el comercio con los Estados Unidos y Europa.


Quien quiera leer falsedades (1)

Quien quiera leer falsedades
y acostumbrarse a mentir;
el que quisiere vivir
de un tejido de maldades
y en religión ser ateo,
vaya hoy a Montevideo. (2)

Quien quiera ver a un caudillo
esclavo de los franceses, (3)
que sirvió a los portugueses
y que siempre ha sido un pillo
y protector del bloqueo,
vaya hoy a Montevideo.

Quien quiera fanfarronear
contando con aliados
para pagar sus pecados
si los llegan a pillar,
pues que los han de chasquear,
los Gabachos, según veo, (4)
vaya hoy a Montevideo.

Quien quiera ver osadía,
desfachatez, desvergüenza
con que hace sudar la prensa
la unitaria cofradía
que se encuentra allí en el día
reunida, como creo,
vaya hoy a Montevideo.

Quien quiera ver unitarios,
hombres de la nueva era
que siempre mudan bandera
de pobres y mercenarios,
que de puro visionarios
forman un gran cacareo,
vaya hoy a Montevideo.

Quien quiera hablar en francés,
en catalán, vascongado,
todo idioma arrevesado,
y que no sepa quién es,
y hallarse en un entremés
o en un extraño museo,
vaya hoy a Montevideo.


1) Este cantar fue escrito en respuesta a una letrilla unitaria que se publicó el 7 de diciembre de 1839.

2) Los unitarios, derrotados en Buenos Aires, se habían establecido en Montevideo y constituido allí una especie de gobierno paralelo que se llamó Comisión Argentina.

3) Se refiere a Fructuoso Rivera, caudillo de la Banda Oriental, instrumento de los franceses y candidato de los emigrados unitarios para crear conflictos por la pertenencia de Entre Ríos y Corrientes a la Banda Oriental, hecho que finalmente llevaría a un enfrentamiento con Rosas.


Con las mozas de mi pago

Con las mozas de mi pago,
sin contar con los muchachos,
sobran para rechazar
a cincuenta mil fortachos.

Cielito, cielo que sí,
cielito y ande la rueda,
y aunque se agregue de yapa
el guapo Frutos Rivera.

Si acaso el pardo se atreve
nos hemos de ver las caras,
y en el primer empujón
los levantaremos varas.

Cielito, cielo que sí,
cielito y sigan las danzas
hasta ver los unitarios
en la punta de las lanzas.

Qué diablos nos han de hacer
los unitarios morados,
si en todas las ocasiones
han salido revoleados.

Cielito, cielo que sí,
cielito de la victoria,
no ha de quedar de esa raza
ni siquiera la memoria.

Dicen que allá en la ciudad
los han parado en rodeo
porque siguen embrollando
con los de Montevideo.

Cielito, cielo que sí,
cielito y viva el Gobierno,
que al unitario traidor
le hace ver el quinto infierno.

Que viva el Restaurador
y los federales fieles,
revienten los unitarios
echando bofes y hieles.

Cielito, cielo que sí,
cielito y viva el amor,
más tratándose de unitarios
lo mejor es el rigor.

Y con esto me despido
hasta que vuelva a cantar.
Que viva la Independencia
y el sistema Federal.

Cielito, cielo que sí,
cielito, siga la empresa,
porque a nadie le tememos
con Rosas a la cabeza.


Federales argentinos

Federales argentinos:
la guerra se ha declarado:
a favor de los malvados
los franceses han venido; (1)
los franceses atrevidos.
¡Mire que les ha’i pesar!
porque hoy tenimos que hablar
tengalón por entendido
que a nuestro país argentino
jamás lo han de gobernar.

Pero por fin, compatriotas,
no permitamos jamás
que a nuestro país general
venga una nación remota.
Prevengamos a las tropas
para poder defender,
y Rosas, don Juan Manuel,
él, en su Patria constante,
hacia un federal amante
hasta morir o vencer.

Pero por fin, argentinos,
empuñemos los aceros
y gritemos, compañeros:
-franceses ¿a qué han venido?
El gran Rosas ha sabido
y les quiere averiguar
y qué han venido a buscar
en nuestro país argentino
así, conforme han venido,
pronto se manden mudar.

Los franceses revolcados
van saliendo a la angostura,
van viendo su sepultura
ande han de ser sepultados;
si no les gusta el agrado
prevénganles a su rey,
que no les niegue la ley
que pasarán a otra cosa.
Si no saben, que lo sepan,
hoy el que gobierna es Rosas.


1) Desde los primeros años posteriores a la independencia, Francia tenía interés en el Río de la Plata, pues necesitaba ampliar su comercio exterior. No obstante, debía encontrar una excusa aceptable para su intervención, sobre todo, para no chocar con Inglaterra. Esa excusa fue la prisión de seis franceses, unos por delitos comunes y otros por no haber accedido a cumplir servicios como guardias nacionales en 1838. Como el gobierno de Rosas no aceptara la posición del francés, que exigía la libertad de los detenidos, el contralmirante Leblanc declaró el bloqueo a Buenos Aires. Los franceses no estaban solos, contaban con el apoyo de la generación de intelectuales románticos, que se aliaron a los sitiadores creyendo que “había que echarse en manos de Francia, para salvar la civilización europea, instituciones, hábitos e ideas en las orillas del Plata”. Contraria fue la actitud de las clases populares, que apoyaron incondicionalmente a Rosas y lo ayudaron a consolidar su poder.


Todo hombre de mal hacer (1)

Todo hombre de mal hacer
debe de ser fusilado
porque el corazón dañado
nunca deja de tener;
por eso don Juan Manuel
esto debe corregir
al saberse dirigir
con sus guapos federales
para que muera Lavalle
muera Rivero y Madrid. (2)


1) Olga Fernández Latour indica que este cantar fue compuesto inmediatamente después del pronunciamiento del general Lamadrid en Tucumán. Enviado a esa provincia por Rosas con el objeto de recuperar material de guerra, aprovecha esa oportunidad para pronunciarse contra Rosas, y actuar, aparentemente, de acuerdo con los unitarios Avellaneda y Piedrabuena. Su conducta no fue clara. El mismo Lamadrid se ve obligado a explicarlo: “yo no formé jamás la idea de traicionar esa confianza (de Rosas…). Más, hecho ya el pronunciamiento no me juzgué en el deber de retirarme (…) y es por esto que siguiendo el voto de la mayoría me pronuncié por él.

2) Rivera.


Tucumán, Salta y La Rioja

Tucumán, Salta y La Rioja, (1)
Santa Fe con Chilecito,
todos vienen uniditos
a pelear contra La Rioja (sic) (2)
sólo San Juan y Mendoza
con su misión la cumplieron,
porque toditos creyeron
que Lavalle entraría
y en Buenos Aires pasaría
a toditos a degüello.

Hoy es tiempo, federales,
que empeñéis vuestras espadas
y hagáis que sean respetadas
por los pérfidos rivales
que son plagas infernales
que tratan de devorar
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
vuestra religión preciosa
ya es tiempo ‘e morir por Rosas
¡viva un bravo federal!


1) Tucumán y Salta primero, a las que más tarde se unieron La Rioja, Catamarca y Jujuy, firmaron un acuerdo que se llamó la coalición del Norte. En virtud de este acuerdo quitaron a Rosas la representación de las relaciones exteriores, esperando el éxito de las tropas de Lavalle que estaba a punto de invadir Buenos Aires.

2) En lugar de La Rioja, Olga Fernández Latour propone leer “La Rosa”, nombre que se daba frecuentemente al Juan Manuel de Rosas|Restaurador de las Leyes. Con esta lectura el cantar mantendría coherencia.


Soy de los escoltinos

Soy de los escoltinos (sic) (1)
que llevó Francia,
voy volviendo a mi tierra (2)
sin esperanza.
Soy de los escoltinos
de don Juan Manuel,
donde clavo mi lanza
revienta un clavel.

El general Lavalle
y el correntino (3)
en el Quebracho Herrado
fueron vencidos.
Al general Lavalle
y al presidente (4)
no le sirvió de nada
toda su gente.


1) Los que hacen escolta.

2) Véase nota 1 a “Federales Argentinos”.

3) Se trata del gobernador correntino Pedro Ferré, cuyas fuerzas regulares participaron junto con las de Lavalle en Quebracho Herrado.

4) El presidente es el de la República Oriental del Uruguay, Fructuoso Rivera.


De la otra banda mandaron

De la otra banda han mandado
los de la ira venenosa
una caja de regalo
a quitar la vida a Rosas (1)
y Rosas considerado
la recibe muy atento.
Pero les dice al momento
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
-Esta caja se ha de abrir
cuando le llegue su tiempo.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dice doña Manuelita:
-“treinta de marzo; al momento
abra la caja, porque es
día de mi nacimiento”.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La abrió de un modo suave
pero se falseó la llave
por eso le falló el tiro.

Ocurre toda la gente
a ver esto que pasaba.
La caja les presentaba
de un gran Rosas, continente.
Dicen todos permanentes
con palabras ofertosas:
-¡Qué caja tan venenosa
han mandado estos malditos
con dieciocho cañoncitos
a quitar la vida a un Rosas!
El clama su Independencia
tiene su patria segura
por eso a Rosas ayuda
un dios de la providencia,
unitarios traicioneros
que siempre han de ser rivales.
¡En vano gastan dinero
en contra ‘e los federales!


1) El cantar alude a la inquietud que despertara entre los allegados a Rosas una caja que le enviaron como regalo el 26 de marzo de 1841 y que tenía como fin acabar con su vida. Se trataba de una bomba de las denominadas “caja infernal” , destinadas a explotar al ser abiertas.


El ilustre federal

El ilustre federal,
Restaurador de las Leyes,
colocó en su nuevo muelle
la piedra fundamental. (1)
Donde fueron a firmar
los de la plaza mayor,
en prueba de la intención
que tuvo don Juan Manuel,
con su intentado (sic) saber
y sabia disposición.
Sin federación no hay patria,
sin virtud no hay religión
-pues todas serán desgraciadas-;
el cuida con eficacia
a nuestra patria querida,
hoy semilla florecida,
ayer gimiendo se vio
porque la ruina sufrió,
y salvó la patria mía.
Rosas es un centinela,
muy celoso militar,
que con ansia singular
por su patria se desvela;
tan sólo salvarla anhela
de los rigor (sic) del tirano,
con el fusil en las manos
que si duerme se despierta
y les grita: -¡Alerta! ¡alerta!
A sus nobles ciudadanos.


1) Es probable que este cantar se refiera, según indica Olga Fernández Latour, a la inauguración del paseo público en la barranca del río en 1844. Se extendía desde el monumento a Juan de Garay hasta la calle Sarmiento.


¿Por qué desprecias, Urquiza?

¿Por qué desprecias, Urquiza,
a vuestra causa sagrada?
Contra un Restaurador,
¿por qué levantas tu espada? (1)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Rosas eterno, inmortal,
por la causa te lo pido,

castigar todo atrevido
hasta verlo sepultado.
Castigar todo malvado,
que brille más nuestra espada.
Que las armas respetadas
las miren con más recato.
No miren con desacato
a vuestra causa sagrada.’

Urquiza se ha figurado

que las provincias son dél, (2)
que lo han de favorecer
por ser constitucionario.
No es razón de que un voltario
tenga carácter de honor.

¿Por qué con tanta inrazón
a las leyes has faltado?

¿Por qué te habrás sublevado
contra un gran Restaurador?


1) Este cantar puede ser fechado después del pronunciamiento de Urquiza el 1º de mayo de 1851. El Brasil y los emigrados lo habían elegido como el instrumento para enfrentar y, eventualmente, derrotar a Rosas y a la Confederación. Por el decreto del 1º de mayo, declaraba que asumía el ejercicio de las atribuciones delegadas en el gobierno de Buenos Aires y que se entendería con los demás gobiernos del mundo hasta tanto se constituyera la República.

2) Los gobiernos provinciales, exceptuando el de Corrientes, rechazaron el pronunciamiento de Urquiza y ratificaron su confianza en el Restaurador.


¡Al arma, argentinos!

¡Al arma, argentinos!
¡cartucho al cañón!
que el Brasil regenta
la negra traición. (1)
Por la callejuela,
por el callejón,
que a Urquiza compraron
por un patacón.

Triunfará de Rosas
la negra traición
cuando la naranja
se vuelva limón.
Por la callejuela,
por el callejón,
que a Urquiza compraron
por un patacón.


1) La fecha de este cantar es posterior al pronunciamiento de Urquiza. Brasil había dado garantía de ayuda a Urquiza en el caso de un levantamiento. El 29 de mayo se firmó un tratado entre el Imperio, el gobierno de Montevideo y el de Entre Ríos, de alianza ofensiva y defensiva que llegaría hasta el enfrentamiento con Buenos Aires.


Arriba muchachos

Arriba muchachos
que las ocho son
y ya viene Urquiza
con su batallón.

Déjalo que venga,
déjalo venir,
que a fuerza de palos
lo haremos salir.


Carta de una negra

Hacemi favol, ño Pancho,
de esplicalmi tu papeli
polque yo sol bosalona
y no lo puedo entendeli.

Yo quisiela que me diga
lo que ti quelí decí,
polque tío Juan, mi malido,
quiele también escribí.

El es neglo bosolona
pelo neglo fedelá,
y agradecido a la Patlia
que le dio la libeltá.

Esi neglo cada noche
sueña con don Juan Manuel,
y luego, de mañanita,
otla vesi hablando de él.

Como esti gobelnádola
me dice, e niño tan güena,
e pleciso, Catalina,
que el Señol nos lo conselva.

Ya vistes en el candombe
cómo glitan los molenos:
“¡Viva nuestlo padle Losas,
El gobelnadol más güeno!”.


Que vivan los federales

Que viva la Virgen Santa
y nuestra Federación.
Que viva el paisano Rosas
y la divisa punzó.

Que vivan los federales
que viva don Juan Manuel
que viva doña Manuela
y López amigo fiel.

En la puerta de mi casa
tengo abierto un corazón,
con un letrero que dice:
viva la Federación.

Viva la Patria Bendita
Viva la cinta punzó,
viva la celeste y blanca,
viva la Federación.

A la Santa Federación
la llevaron a enterrar,
le echaron poquita tierra
y ha vuelto a resucitar.

Viva el gaucho surero
que es como cuadro,
cuando le aprieta las paibas
al unitario.

Que viva la santa causa
y don Juan Manuel.
Que viva su ilustre hija
y la escrebida Ley.

En la puerta de mi casa
tengo una cinta punzó,
con un letrero que dice:
Viva la Federación.

Salta el sol, salta la luna
salta la flor del peral.
Viva la muchacha que ama
a un muchacho federal.

Ay negra del alma mía,
negrita y suelo natal
que viva don Juan Manuel
y el partido federal.

Viva Dios, viva la Patria,
viva la flor del pepino,
viva la moza que tenga
amor con un argentino.

Un gaucho lindo cantaba
con su guitarra, a caballo,
vivando la Patria grande
y el 25 de Mayo.

En la puerta de mi casa
tengo un letrero de plata,
y a todos está diciendo
que siempre viva la Patria.

Negrita, negra querida,
negra de Puente de Márquez,
no andés comiendo chatasca
que están podridos los charques.


Los salvajes unitarios II

Los salvajes unitarios
andan malevo por ahí;
si el federal los agarra
les hai tocar el violín.

Que vivan los federales,
y viva el Restaurador,
y viva doña Manuela
Viva la Federación.

Muera el salvaje Lavalle
y el Guarda-Chanchos (1)
Que ni pa’ pasto sirven
de los caranchos.

Que viva la santa causa
y don Juan Manuel
Que viva su ilustre hija
y la escribida Ley.


1) Se refiere al rey de Francia.


Canción del violín (1)

A los federales
de composición,
que con los salvajes
forman reunión,
verga por los lomos
sin cuenta y razón;
y si se resisten,
violín y violón.

El que con salvajes
tenga relación,
la verga y degüello
por esta traición:
que el santo sistema
de Federación
le da a los salvajes
violín y violón.

Paz con los salvajes
no habrá nunca, no,
mientras viva Rosas
El Restaurador:
así los esclavos
del vil pardejón
tendrán como su amo
violín y violón.

Sigamos a Rosas
El Restaurador
fiel a los principios
que nos enseñó;
y a los enemigos
de nuestra nación,
démosle los netos
violín y violón.

Coro

Federales fieles
al Restaurador,
con los gambeteros
violín y violón.


1) Las batallas entre unitarios y federales solían ser muy cruentas, casi siempre los pocos sobrevivientes del ejército derrotado eran ejecutados, luego se les cortaba la cabeza y se la exhibía como escarmiento. Ambos bandos acostumbraban a castrar a sus enemigos, a cortarles la lengua, las orejas o arrancarles la barba con piel. Mas allá de las exageraciones de los relatos, abundaban las cabezas decapitas enviadas como obsequio, y la pasión por el degüello quedó reflejada en este cancionero federal.


Himno de los Restauradores

¡Oh gran Rosas! tu pueblo quisiera
mil laureles poner a tus pies;
mas el gozo no puede avenirse
con el luto y tristeza que ves.
¡Aguilar y Latorre no existen
Villafañe el invicto, murió
y a tu vida tal vez amenaza
de un malvado el cuchillo feroz.

De discordia la llama espantosa
a el país amenaza abrasar
y el audaz demagogo se mira
la orgullosa cerviz levantar.
¿No los ves como ledos conspiran?
¿cual aguzan su oculto puñal?
¿cual meditan la ruina y escarnio
del intrépido y buen federal?

Esa horda de infames ¿qué quiere?
sangre y luto pretende ¡qué horror!
empañar nuestras nobles hazañas
y cubrirnos de eterno baldón.
¡Ah! cobardes temblad es en vano
agoteis vuestra saña y rencor.
Que el gran Rosas preside a su pueblo,
Y el destino obedece a su voz.

¡Asesinos de Ortiz y Quiroga!
de los hombres vergüenza y borrón,
a la tumba bajad presurosos
de los libres temed el furor.
Esos mismos que en Márques vencieron
en San Luis, Tucumán y Chacón,
con la sangre traidora han jurado
de venganza inscribir el padrón.

Del poder la Gran Suma revistes,
a la patria tu debes salvar;
¡que a tu vista respire el honrado
y al perverso se mire temblar!
La ignorancia persigue inflexible
al talento procura animar
¡Y ojalá que tu nombre en la historia
una página ocupe inmortal!

Coro

Alza ¡oh Patria! tu frente abatida,
de esperanza la aurora lució:
tu Adalid valeroso ha jurado
restaurarte a tu antiguo esplendor.


Canción para Manuelita

En el Prado de Palermo
hay esbelta y olorosa
entre nardos una rosa
que es de carmín su color;
de su cáliz purpurino
que al que se acerca consuela
se ve salir a Manuela
simbolizando el candor.

Coro

Cantad argentinos
el día dichoso
natal venturoso
de un ángel de luz.

1) En la batalla librada en Tinogasta –Catamarca-, las fuerzas del ejército nacional fueron derrotadas por las del montonero Estanislao Medina en marzo de 1867.

2) Melitón Córdoba comandaba las fuerzas enemigas.


Fuentes

Blomberg, Héctor Pedro – Cancionero Federal – Buenos Aires (1934)

Carrizo, Juan Alfonso – Cancionero popular de Catamarca – Buenos Aires (1987).

Chávez, Fermín – Juan Manuel de Rosas, su iconografía – Buenos Aires (1970).

Draghi Lucero, Juan – Cancionero popular cuyano – Mendoza (1938).

Fernández Latour, Olga – Cantares Históricos de la tradición argentina – Buenos Aires (1960).

Lanuza, José Luis – Cancionero del tiempo de Rosas – Buenos Aires (1941).

Moya, Ismael – Romancero – Buenos Aires 81941).

Oscar A. Turone – Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.

Rivera, Jorge B. – La primitiva literatura gauchesca – Buenos Aires (1968).

Rosa, José María – Historia Argentina.

Soler Cañas, Luis – Megros, gauchos y compadres en el cancionero de la Federación – Buenos Aires (1958).

Terrera, Guillermo Alfredo – Cantos tradicionales argentinos – Buenos Aires (1967)

Turone, Gabriel Oscar – Cantares de la Federación – Buenos Aires (2008).

Vignolo, Griselda y Nuñez, Angel – Cancionero Federal – Buenos Aires (1976).

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