Primera conscripción argentina

Conscriptos en Cura Malal

Por la ley 3318 se llamó a la primera conscripción general de ciudadanos el 23 de noviembre de 1895 y se puso en marcha el 12 de marzo de 1896. Se decretó la movilización de 24.000 ciudadanos que junto a 10.000 hombres del ejército de línea realizaron los movimientos para concentrarse en Cura Malal.

En Pigüé el 15 de abril de 1896, 8.000 soldados arribaron para luego dirigirse al valle del Cura Malal Grande, las maniobras se realizaron ante una hipotética guerra con Chile. La llamada “Primera Conscripción de Cura Malal”, si bien se desarrolló en distintos campamentos del país, concentró el mayor número de ciudadanos en la localidad así denominada del partido de Suárez, provincia de Buenos Aires.
Un importante monumento conmemorativo recuerda este hecho a la entrada de esta ciudad (ingreso por ruta nacional 33) y además en el propio sitio del campamento original, un monolito recuerda la gesta. En las inmediaciones del cerro se encuentra un cementerio donde fueron enterrados varios de los soldados que fallecieron, por las inclemencias del duro invierno y algunas enfermedades de la época.
En el Museo Regional local se conservan gran cantidad de elementos y uniformes de este hecho histórico y los listados oficiales de soldados y oficiales y suboficiales que participaron de la Primera Conscripción. También mucho material escrito de crónicas y diarios de la época.

Este ensayo, que tuvo alcance nacional, fue muy exitoso e inició un sistema de incorporaciones por clase a las fuerzas armadas que tuvo un siglo de vigencia, hasta ser abolido en la última década del Siglo XX. El Mayor y Director de Banda Juan Ríspoli (Italia 1847-Argentina 1907), escribió la marcha Cura Malal, como homenaje a la primera conscripción argentina.

Historia del Servicio Militar

A lo largo de la historia el reclutamiento forzoso de soldados ha sido una constante que ha revestido múltiples formas o variedades de acuerdo con las realidades sociales, las concepciones políticas y las exigencias técnicas de las distintas épocas. Al respecto, se pueden encontrar numerosos ejemplos de ejércitos integrados en todo o en parte por esclavos, por siervos, por súbditos reclutados por sorteo entre determinadas clases o condenados.  Sin embargo, en sentido estricto solo puede hablarse de servicio militar obligatorio desde finales del siglo XVIII.  En este orden de cosas, se considera como el punto de arranque de este servicio los reclutamientos masivos que tuvieron lugar en 1793, en la Francia revolucionaria, para afrontar los posibles ataques de la coalición de los países de la vieja Europa.  En virtud de una serie de disposiciones, se convocaba a formar parte del Ejército a todos los varones solteros o viudos comprendidos en determinadas edades.  No se trataba ya de entrar al servicio de un señor o de un soberano, sino de prestar un servicio personal a la Nación en defensa de su reciente ganada soberanía, lo que constituía, a la vez que un deber, un derecho y un honor que, como tal, se iría plasmando en la generalidad de los textos constitucionales.  Luego, y a lo largo del siglo XIX, se fue extendiendo este concepto por los países continentales europeos para responder a la gran demanda de efectivos personales que exigían las condiciones en que se desarrollaban as muy numerosas guerras.

En nuestro país, la ley 17531 derogó a la primitiva ley orgánica del Ejército Nº 4707, que había regido entre 1905 y 1967, y había sido parcialmente derogada en 1944 por la ley 12913 en lo relativo al personal militar, aunque no en lo atinente al servicio de conscripción y sus excepciones.

Es oportuno memorar que la primera manifestación normativa en materia de conscripción estuvo vinculada con la creación de la Guardia Nacional.  Posteriormente la ley 542, de 1872, legisló sobre el reclutamiento del ejército nacional; la 3318 se ocupó de la organización del Ejército y de la Guardia Nacional, cosa que reiteró la ley 3686.  Luego en 1901, se sancionó y promulgó la ley 4031, de organización del Ejército, la cual fue superada por la ya recordada ley 4707.

Ahora bien, antes de estas leyes el “Ejército de Línea” se formaba por los “enganchados”, llamados en la jerga militar “ganchos”, y los “destinados”.  Los “enganchados” servían tres años en infantería y cuatro en caballería y artillería; la prima total del “enganche” era de tres o cuatro mil pesos, según el arma y el tiempo de servicio.  Como el enganche no resultaba suficiente para cubrir las necesidades del ejército, se suscribieron contratos con particulares para que reclutasen tropa y personal de oficiales en Europa; he ahí el origen de muchos apellidos extranjeros en nuestro ejército.  Por su parte, los destinados eran obligados a servir en el ejército por una ley del 30 de Octubre de 1858, que decía que “los vagos y mal entretenidos, los que en día de labor se encuentran habitualmente en casas de juego o en tabernas, los que usen cuchillos o arma blanca en la capital y pueblos de campaña, los que cometan hurtos simples o los que infieran heridas leves, serán destinados al servicio de las armas por un término que no baje de dos años ni exceda e cuatro”.

Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Guía Genealógica de Argentina e Hispanoamérica.

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Sinopoli, Santiago M. – El Derecho Constitucional Militar.

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