Un sonido bonaerense: el Triste

Atilio Reynoso

El “Triste” –como la Cifra, la Vidalita y el Estilo- fue una expresión puramente lírica del gaucho. Se ha dicho de la tristeza criolla. Se han investigado las causas dominantes: abstractos problemas raciales de gravitante ancestralidad, para unos, influencia del medio natural, para otros. Ambas teorías son valoradas suficientemente.

Heredero racial del árabe nómade, las cualidades heredadas se concretaban en una irresistible propensión a la gravedad y la melancolía.

Nativo de la pampa –extensión sin límite bajo el desplome de un cielo maravilloso y profundo-, trashumante a lomo de caballo por rutas de soledad y en contacto permanente con la naturaleza gravitante, lógico era que el cancionero del gaucho reflejara tan singulares estados anímicos.

Porque hay que haber “visto” la pampa, haber “vivido” la pampa, mejor dicho, para explicarse la honda melancolía que hay en Vidalitas, Estilos y Tristes. Hay que saber la gravedad del paisaje, la eternidad de azul y verde que se desploma en el espíritu, dejándole, como único cauce resolutorio, la canción o el sollozo. Los atardeceres y noches de la pampa; la emoción de un amor sin presentimiento de ventura; la angustia de una soledad que se agranda en tiempo y distancia; la presencia permanente de Dios en las formas solemnes de la naturaleza, son los padres del “Triste”. El “Triste”, desahogo lírico en que nuestro gaucho halló salida a su melancolía, hecha gracia en la expresión obtenida de su propia delicadísima substancia.

Octosilábico, como casi todas las muestras líricas del gaucho, el “Triste” se rigió por quintillas. Entre copla y copla del canto, iba un “alegre” intermedio cuya vivacidad de ritmo contrastaba con la profunda gravedad de lo cantado. Para una cabal recordación del “Triste”, digamos que no otra cosa fueron aquellos: “Pobre mi madre querida” y “Mi moro”. De los que nos han quedado, merecen especial mención el que dio música a las dos canciones citadas y uno del Tigre de los Llanos en que –abrumado de melancolía- presiente su próximo Barranca Yaco.

Actualmente, quien ha rescatado al género folklórico del “Triste”, que es histórico –o sea, no vigente-, ha sido el estudioso y cantautor surero Atilio Reynoso, quien en algunos de sus trabajos discográficos ha grabado varios “Tristes”: En la más honda amargura, recopilado por el tradicionalista Andrés Chazarreta; El zorzal y la calandria, recopilado y arreglado por el propio Reynoso; y, Oh, pajarillo que cantas, de Rubén Jorge

Agregamos, por último, que otra hipótesis de la melancolía intrínseca de los sonidos criollos de la provincia de Buenos Aires –en este caso, el “Triste”- puede ser la que en su obra Trayectoria del gaucho, expresaba el docente y tradicionalista Pedro de Paoli, quien relaciona un episodio histórico acontecido en 1583 que repercutió en el alma noble de los paisanos y en su música. Esto nos decía De Paoli: “En efecto, en 1583 muere don Juan de Garay, apenas tres años después de fundada Buenos Aires, y los criollos exigen que se elija Gobernador, levantando la candidatura de uno de ellos. Los españoles, que son minoría resisten, ganan tiempo, hasta que llega de Asunción Rodrigo Ortiz Zárate, español, con sesenta hombres armados, y recién entonces se hace la elección, en medio de protestas y tumultos, resultando electo Gobernador el mismo Ortiz de Zárate, al amparo de las espadas y las lanzas de su gente armada. Consecuencia de todo ello es el distanciamiento definitivo de criollos y españoles (…) Los criollos, colocados en plano social inferior, se alejan hacia el campo; se internan en la pampa y el criollismo al nacer, y desde entonces, toma una fisonomía propia; llena su mente de una reivindicación social; impregna su alma de melancolía por la injusticia de que es objeto, y sus manifestaciones exteriores: el traje, el canto, la música y el baile, toman carácter propio diferenciándose fundamentalmente de las expresiones españolas, más alegres y bulliciosas”.

Por Gabriel O. Turone

Bibliografía:

Archivo Jorge F. Montiel Belmonte.
De Paoli, Pedro. “Trayectoria del gaucho”, Ciordia & Rodríguez Editores, Buenos Aires, Mayo de 1949.
“El “Triste”, canción pura”, Periódico “Restauración”, Buenos Aires, Septiembre 22 de 1954.
www.revisionistas.com.ar

El zorzal y la calandria (video) – Por Atilio Reynoso

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar