Teatro a bordo de una nave inglesa

Fragata S. M. B. Calliope

Entre los numerosos barcos ingleses que, desde los tiempos del Libre Comercio, han fondeado en el puerto de Buenos Aires, pocos han dejado recuerdos más interesantes que la nave “Calliope”, fragata de 28 cañones, al mando del capitán Thomas Herbert, en misión de patrullaje por nuestras costas, durante el bloqueo francés.

Arribó al Plata el 26 de julio de 1838 y de su llegada se ha conservado la siguiente crónica en el “British Packet” Nº 623 (28/7/1838): “La fragata Calliope, de S. M. Británica, saludó ayer la ciudad con 19 cañonazos que fueron respondidos en igual número desde el fuerte; y el saludo de la nave tuvo un hermoso efecto en la playa por el eco de su pesado cañón, apareciendo gradualmente, al despejarse la humareda, el altísimo mástil y la mole enorme”.

Con su arribo se continúa la saludable costumbre de agasajar, a bordo, a las personalidades de la colectividad bajo cuya bandera navegan; atenciones que, en tierra, serán devueltas por compatriotas y amigos. Esta costumbre, durante la época de Rosas, se practica intensamente: Manuela Rosas, por ejemplo, asiste frecuentemente a fiestas que se realizan a bordo de naves surtas en nuestro puerto, quedándonos sobre algunas de ellas noticias pintorescas. Las recepciones de la fragata “Calliope” fueron algo más que agasajos protocolares. Constituyeron verdaderos espectáculos, como se verá.

La misión de patrullaje en el Río de la Plata y el Atlántico se prolongó casi dos años, durante los cuales la “Calliope” varias veces entra y sale de nuestro puerto. En ocasión de la despedida definitiva, en 1840, el “British Packet” asienta en un artículo todos los movimientos de esta nave de guerra:

La fragata de S. H. M. B. Calliope –dice en el Nº 700 (18/1/1840- ha pasado una larga temporada en el Río de la Plata. Llegó aquí el 26 de julio de 1838, procedente de Río de Janeiro. El 5 de octubre se dirigió a Montevideo. El 23 del mismo volvió partiendo nuevamente a Colonia el 3 de noviembre. Regresó el 7 de ese mes para navegar, rumbo a Río de Janeiro, el 15 de diciembre; de donde retornó el 1º de abril de 1839. Estuvo en nuestro puerto hasta el 6 de junio para ir a Montevideo; volvió el 15, y otra vez se dirigió a Montevideo el 20; de allí regresa el 15 de julio y permanece entre nosotros hasta el 16 de enero de 1840, fecha en que parte definitivamente a Montevideo y, luego, al Pacífico. De este modo ha permanecido en el Río de la Plata 432 días, de los cuales 376 estuvo anclada en nuestra rada exterior”.

Estas idas y vueltas, en aguas tranquilas, sin incidentes, son enormemente aburridas para tripulantes hechos a las fatigas de la guerra. Por otra parte, los marinos de la “Calliope” llevan una musa por titular del barco y nada menos que a la musa épica por excelencia, inspiradora de hazañas y aventuras. Por ello debieron pensar que sus tranquilas navegaciones, con largas horas de tedio, no eran dignas de tan augusta titular. Correspondía hacer algo más a tono para no desdecir el patronazgo. Es así que uno de los tripulantes, aficionado a la lectura y al teatro, se le ocurre formar entre los compañeros un elenco teatral y levantar sobre cubierta un tablado.

La idea, bien acogida, encuentra también apoyo en la oficialidad. Un alférez, poseyendo algunos volúmenes de teatro inglés, los facilita y se pone al frente del naciente cuadro filo-dramático como director. Las tediosas navegaciones, las horas muertas, tienen ahora un atractivo: los ensayos dramáticos. A medida que la idea se concreta, salen al paso inconvenientes; ya el vestuario, ya los caracteres femeninos, etc.; pero, no son estos obstáculos insalvables. Una suscripción entre los tripulantes da los primeros fondos para el vestuario. En cuanto a las damas… Hay en el repertorio menor del teatro inglés gran número de obras en cuyos repartos no figuran damas jóvenes; sólo algunas “características” que pueden ser interpretadas por el hombre bien caracterizado. Así, uno a uno, van sorteando los inconvenientes.

Cuenta, además, la “Calliope” con una regular banda que apura sus ensayos a fin de lograr mayor afiatamiento, pues calculan poder interpretar obritas con música.

Demás está decir que los preparativos fueron largos. Todo hubo de hacerse, desde los actores hasta el escenario. Pero, todo se logró: un tablado desmontable que aparece en cubierta los días apropiados o en uno de los compartimentos interiores los desapacibles; un vestuario surtido, de acuerdo a las exigencias del repertorio; una banda excelente.

Comienza entonces la actuación de los marineros actores. Primero ante los camaradas y jefes. Luego, en los puertos, ante extraños. Son veteranos de las tablas cuando arriban, por última vez en julio de 1839, al puerto de Buenos Aires.

Quizá digamos mal. Buenos Aires aún carece puerto. Las embarcaciones mayores deben fondear en la rada externa y así lo hace la “Calliope” después de cada una de sus navegaciones. El desembarco debe efectuarse en carros-cajones y botes, con los consiguientes sobresaltos y mojaduras. Por eso, cuando una delegación de dicha nave baja a tierra y, presentándose ante el embajador de S. M. Británica, invita a éste y, por su intermedio, a los miembros conspicuos de la colectividad a una fiesta teatral a bordo, no consigue entusiasmar a nadie.

Desilusionados regresan a su nave los integrantes de la Comisión, quejándose de la ingratitud y desinterés que muestra la colectividad para con sus trabajos dramáticos. Entonces el capitán Thomas Herbert, que tenía alquilada una mansión en la ciudad (calle de la Paz, hoy Reconquista), hábilmente intercede y con el fin de interesar a las gentes planea, para agasajar a los compatriotas y a la sociedad porteña, un baile que se lleva a cabo en dicha finca el 19 de agosto de 1839 y que se recuerda en las crónicas como algo fantástico e inolvidable por la suntuosidad y esplendor. Interesa anotar que se ha conservado la nómina de personas asistentes a esta fiesta, dato que también permitirá inferir la de los concurrentes a las funciones de a bordo.

El baile comienza a las ocho de la noche, previa cena, y se prolonga hasta las cuatro de la madrugada. Es amenizado por la banda de la “Calliope” y, entre otras sorpresas, los actores del elenco marino hacen una pequeña demostración. Con ella es despertada la curiosidad y, cuando se vuelve a invitar para las representaciones a bordo de la fragata, encuentran favorable acogida. La primera función dramática en la fragata “Calliope” tiene lugar el 26 de setiembre de 1839 y el espectáculo llama sobremanera la atención, bajando los asistentes entusiasmadísimos, al punto que, uno de ellos inserta en el “British Packet” Nº 685 (5/10/1839) la siguiente noticia: “Funciones teatrales extraordinarias – El 26 del mes pasado fueron representadas a bordo de la fragata de S. H. M. B. Calliope, en la rada exterior, por un conjunto de tripulantes y marinos pertenecientes a dicha embarcación, tres piezas: The unkeeper of Abbeville (El posadero de Abbeville), The pirate of Mediterraneam (El pirata del Mediterráneo) y Lottery ticket (El billete de lotería). La representación fue extraordinaria”.

Una nueva función es organizada y esta vez son tan numerosos los espectadores que resulta un verdadero problema su traslado del muelle a la nave y viceversa, quedando algunos demorados hasta el anochecer. Sobre esta exhibición las noticias son, también, parcas pero interesantes. “El lunes (30/9/1839) –dice el British Packet- han representado The Miller and his men (El molinero y sus hombres), y The Minstrel (El trovador). Un pulcro teatro ha sido montado en la nave, con un buen escenario, y por suscripción llevada a cabo entre la tripulación se han adquirido los vestidos. La excelente banda de la Calliope participa esta vez e indudablemente de gratísimo efecto la bonita música de The Miller an his men. Hemos oído a menudo a los del oficio aquello de engalanar un drama, pero hasta ahora nunca de una compañía de marineros esperábamos que lo diera así; y enaltece su crédito que, aunando provecho y diversión, honre el nombre de su barco: Calliope que es una de las musas”.

Al día siguiente, martes 31 de octubre, bajan a tierra los tripulantes, siendo, a su vez, cumplimentados. A la noche, se les lleva al teatro Argentino, donde a beneficio del actor Juan Villarino se representa una versión del Tenorio, con el título de “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague” o “El convidado”. Y dice la crónica que esa noche “la sala desbordaba y, habiendo sido bien iluminada, aparecía brillante, evocando los viejos tiempos de ese teatro. Cierto número de tripulantes y marinos de la fragata de S. H. M. B. Calliope asistieron, prestando gran atención a la representación. Parecían tener cuidado por las vestimentas. Su llegada, conducta y limpio aspecto despertaron la curiosidad”. (British Packet Nº 689, 2/11/1839).

Antes de despedirse de Buenos Aires, los marinos de la fragata inglesa ofrecen una nueva representación cuya crónica ha quedado registrada con un solo anuncio en el semanario que venimos citando: “Las representaciones teatrales a bordo de la nave de S. H. M. B. Calliope –dice en el Nº 689 (2/11/1839)- llevadas a cabo por su tripulación proseguirán con gran ánimo, nuevos vestuarios y decoraciones. El próximo lunes (6/11/1839) darán Jhon Bull y la farsa Captain Steves, conmemorando en esa fecha y de ese modo, el segundo aniversario de la comisión del barco. Hemos sido agraciados con un cartel de futuras representaciones, con las armas del Reino Unido sobrepuestas a las letras de molde, bosquejado a bordo de la nave, de manera tan admirable que parecen, más bien, hecho con procedimientos litográficos”.

Parte la fragata de nuestras costas el 16 de enero de 1840 llevando, cual nuevo carro de Thespis, los histriones a otros puerto. De su paso sólo ha quedado un cartel y algunas notas en el semanario inglés. Sin embargo, pocas naves habrán dejado recuerdos más interesantes.

Fuente
Castagnino, Raúl Héctor – Esta noche función en el Calliope – Aquí está, Buenos Aires (1943)
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Máscara – Asociación Argentina de Actores, Buenos Aires, abril de 1946.
Portal revisionistas.com.ar
Turone, Oscar A. – Teatro a bordo de una nave inglesa.

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