León Ortiz de Rozas

León Ortiz de Rozas (1760-1839)

Nació en Buenos Aires, siendo sus padres, el capitán Domingo Ortiz de Rosas y Catalina de la Cuadra.  El 5 de mayo de 1767 fue dado de alta como cadete en el Batallón de Infantería Antigua de Buenos Aires, cuerpo en el que sirvió hasta el 1º de enero de 1772, en que pasó al Regimiento de Infantería de esta ciudad; siendo promovido a subteniente el 30 de abril de 1779, pasando con esta jerarquía a la compañía de granaderos del mismo cuerpo el 10 de setiembre de 1787.

 

Ascendió a teniente el 18 de marzo de 1789 y a capitán el 17 de diciembre de 1801, de la 3ra compañía del 2do batallón del mismo cuerpo.  Formó parte en 1781-82 de la memorable expedición de Antonio de Biedma a la cordillera andina.

 

Tomó parte en la expedición que condujo Juan de la Piedra, “Comisario Superintendente de la Bahía Sin Fondo”, junto con los alfereces Francisco Javier Piera y Domingo Piera.  Intervino en la cruzada del mencionado Piedra, quien dejó el gobierno interino de Patagones en manos del teniente del Regimiento Fijo de Buenos Aires, Isidro Bermúdez, y a mediados de diciembre de 1784 dio orden de marchar con rumbo al Norte, camino del Colorado, llevando de segundo a Basilio Villarino y Bermúdez y al alférez Lázaro Gómez.

 

Llegada la columna a las inmediaciones de la Sierra de la Ventana, estableció allí De la Piedra su cuartel general, y destacó una gruesa fracción de su fuerza contra las tolderías cercanas.  Esto fue aprovechado por los indios para atacar el desguarnecido campamento de De la Piedra, en una feroz e incontenible embestida, en la que cayó muerto este último, que fue reemplazado en el mando superior por el alférez Lázaro Gómez, quien procediendo juiciosamente, decidió retroceder y fortificarse, como lo hizo, a orillas del río Sauce que corre al Sur de la Sierra de la Ventana y desemboca en el Océano a la altura de Bahía Blanca, a esperar allí la incorporación de la fracción de fuerza destacada por el malogrado De la Piedra.  Aquella había salido al mando del piloto Villarino, a quien prestaban su cooperación los alfereces Piera y Ortiz de Rozas.

 

Sorprendidas las tolderías, fueron rápidamente asaltadas y no difícilmente derrotados sus habitantes, que sufrieron el consiguiente estrago.  Cargados de botín y ufanos de la victoria regresaban, cuando a mitad de camino volvióles la espalda la inconsecuente fortuna, permitiendo ser sorprendidos y asaltados a su vez por numerosos indios con los que se trabó recio combate.  La refriega fue terrible por sus resultados: en aquel campo quedaron tendidos Villarino, el alférez del Regimiento de Dragones, Francisco Javier Piera, el bravo sargento del mismo cuerpo Manuel Bores y otros muchos después de pelear desesperadamente; y prisioneros de guerra los alfereces León Ortiz de Rozas y Domingo Piera, el capellán Francisco Montañés y varios individuos de tropa.

 

Pero afortunadamente, los indios se comportaron con los cristianos que cayeron en su poder en una forma inusitada: el cacique Lorenzo Calpisqui se presentó al alférez Gómez y a nombre de sus compañeros ofreció condiciones de amistoso arreglo que diera fin al estado de guerra y consolidara definitivamente la concordia entre indios y cristianos.  Gómez se apresuró a aceptar la proposición, pues solucionaba su dificilísima situación personal y pactó con los indios un armisticio, apresurándose a despachar desde aquel punto con pliegos para el Virrey, noticiándole lo ocurrido, al sargento Juan Antonio Chichón; emprendiendo poco después de enterrar en la costa armamento, municiones y otros enseres de que los enemigos se apoderaron, la retirada a Patagones, donde comunicó el desenlace de la campaña al comandante Bermúdez, quien le ordenó en el acto se trasladara a Buenos Aires a dar cuenta de ello personalmente al Virrey Loreto.

 

Se ajustó, pues, la paz con los indios y los prisioneros de más importancia que éstos tenían fueron canjeados, y entre ellos, el alférez Ortiz de Rozas.  Según el historiador Adolfo Saldías, este último fue recompensado con el nombramiento de administrador de los bienes de la corona, pero muy tarde, pues expresa aquél que León Ortiz de Rosas ejerció el cargo de referencia desde 1797 a 1806.  Según manifiesta Eduardo Gutiérrez en su obra “Juan Manuel de Rosas”, el padre del Restaurador permaneció en poder de los indios 19 meses y 21 días, soportando todas las penurias inherentes a tan penosa situación; ni una sola vez le fue posible hablar con sus compañeros de infortunio, pues cada uno estaba en un toldo distinto; se le molestaba durante el sueño; cuando no entendía lo que se le mandaba se le hacía comprender a palos y bolazos; se le quitaron las prendas de vestir, etc.  Según una declaratoria de familia, Ortiz de Rosas sólo estuvo 7 meses prisionero.

 

El 26 de enero de 1785 cayó prisionero de los indios y si el tiempo de su cautiverio es exacto, quedó en libertad el 16 de setiembre de 1786.  Como capitán, tuvo a su cargo la 5ª compañía del 2º batallón del Regimiento de Infantería de Buenos Aires.  En este cargo se hallaba cuando tuvo lugar la primera invasión británica y la ocupación de la capital del Virreinato por el general Beresford.

 

Intervino en la Reconquista de Buenos Aires, el 12 de agosto de 1806, así como también en la Defensa de la misma ciudad, en las jornadas del 2 al 7 de julio de 1807.  Obtuvo su retiro del servicio de las armas en 1809.

 

Desde entonces se dedicó a atender sus cuantiosos intereses y a cuidar la educación de su numerosa prole, nacida de su matrimonio con Agustina López de Osornio, el que se realizó en la ciudad de Buenos Aires, el 30 de setiembre de 1790. Esta última nació en Buenos Aires el 28 de agosto de 1769 y falleció en la misma ciudad, el 12 de diciembre de 1845, siendo hija de Clemente López de Osornio y María Manuela de Rubio.

 

Veinte hijos hubieron del matrimonio de León Ortiz de Rozas con Agustina, de los cuales 10 murieron de corta edad; siendo el primogénito de los que sobrevivieron, Juan Manuel Ortiz de Rozas, quien por una disidencia con sus progenitores adoptó sólo el apellido de Rosas.

 

León Ortiz de Rosas fue llamado a ocupar importantes cargos en el gobierno bonaerense, y más de una vez formó parte del Consejo Provincial y de la Cámara de Diputados.  Falleció en Buenos Aires, el 13 de agosto de 1839.

 

Fuente:

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Gutiérrez, Eduardo – Juan Manuel de Rosas.

Portal www.revisionistas.com.ar

Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina.

Yaben, Jacinto R – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939).

 

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