Las imprentas y el periodismo

Pedro de Angelis (1784-1859)

En el año 1833 funcionaban en Buenos Aires cinco imprentas; la primera de ellas, la “del Estado”, que se hallaba instalada en la calle Chacabuco Nº 19, bajo la administración de Pedro de Angelis.  En el mismo local, y bajo la misma dependencia, funcionaba la “Imprenta de la Independencia”, que llegó a ser una de las mejores de la época.  También existía la “Imprenta de Hallet”, propiedad de Esteban J. Haller y Cía., editora de la “Gaceta Mercantil”, ubicada en Cangallo 75; después, la “Imprenta Argentina”, de Pedro Ponce, que imprimió numerosos periódicos gauchi-políticos en verso y que funcionaba en la calle de la Universidad Nº 37; y en último término, la “Imprenta del Comercio”, de los señores Charman y Cía., ubicada en Cangallo 62.

En 1852, al producirse la caída de Rosas, las imprentas “del Estado” y “de la Independencia” se habían mudado a la calle Federación, sobre la plaza 25 de Mayo, donde actualmente está el edificio del Banco de la Nación Argentina; la de “Hallet” o de “La Gaceta Mercantil” funcionaba en Defensa Nº 73; la “Imprenta Argentina” se había trasladado a la calle Santa Rosa Nº 37; y había desaparecido la “Imprenta del Comercio”.  Trabajaban en cambio tres imprentas nuevas: la “Imprenta Republicana”, en la calle de San Francisco Nº 194; la del “Diario de Avisos”, en Cuyo 76, y la “Imprenta Americana”, en la calle Independencia.

La “Imprenta del Estado”, administrada por Pedro de Angelis, renovó sus instalaciones y pudo editar trabajos de excelente calidad.  Entre las más importantes publicaciones de esta imprenta enumeraremos: “Declaración de un punto de liturgia eclesiástica”, del propio de Angelis, folleto de 16 páginas, en 1831; “Memoria sobre el estado de la hacienda pública”, del mismo autor, volumen de 220 páginas, en 1834; “Registro diplomático del gobierno de Buenos Aires”, folleto de 1835 que contiene los tratados, convenciones y armisticios que los gobiernos de la Nación y de Buenos Aires celebraron con las demás provincias o con gobiernos extranjeros, entre 1811 y 1831; “Colección de Documentos relativos al Chaco y a la provincia de Tarija”, de Pedro de Angelis, en 1839; “Recopilación de leyes y decretos promulgados en Buenos Aires desde el 25 de Mayo de 1810”, cuatro tomos, entre 1839 y 1849; “De la conducta de los agentes de Francia durante el bloqueo del Río de la Plata”, en 1839; “Explicación de un monetario del Río de la Plata”, en 1840; “Quelques reflexions en reponse a la brocherie par D Florencio Varela, sous le titre: Develomment et denouement de la question francaise dans le Rio de la Plata”, en 1840; “La Rosa de Marzo”, en 1843, publicación de impecable impresión; “Reglamento para el ejército y manejo de los regimientos de infantería de la Confederación Argentina”, de 148 páginas, en 1846; “Historical Sketch of Pepy’s Island in the South Atlantic Ocean”, folleto de 26 páginas, en 1852; y la importante “Memoria Histórica sobre los derechos de soberanía y dominio de la Confederación Argentina a la parte austral del Continente Americano”, del mismo de Angelis, en 1852.

Por la “Imprenta de la Independencia” se editaron también numerosos libros y folletos, y a partir del 12 de junio de 1843, el “Archivo Americano y Espíritu de la Prensa del Mundo”, redactado en tres idiomas (español, francés e inglés) y cuya publicación cesó en diciembre de 1851.  Según un testimonio del doctor Alberto Larroque, de 1854, en carta a Benjamín Victorica, la “Imprenta de la Independencia” era considerada “la mejor existente en Sud América”, por lo cual aconsejaba su compra por el general Urquiza.

En cuanto a la “Imprenta de la Gaceta Mercantil”, no podemos dejar de consignar que ella incorporó la primera máquina impresora movida a vapor que llegó a Sud América.  Hallet y Cía. la adquirió a los talleres de Roberto Hoe y Cía, de los Estados Unidos.  Dicha máquina a vapor, construida en 1839, permitió que el 21 de octubre de 1841, al celebrar  “La Gaceta Mercantil” el 18º aniversario de su fundación, apareciese con 27 páginas de gran formato, compuesta casi totalmente en cuerpo 8.  La misma se conserva en la Biblioteca de la Sociedad Tipográfica Bonaerense.  En cuanto a la vieja impresora del principal órgano rosista, siguió prestando servicios después de Caseros, en la impresión de los diarios “La Crónica”, “El Orden” y “El Diario Español”.  Hoy se encuentra en el Museo de Luján.

Debemos al bibliófilo Enrique Arana (h) un estudio sobre la lista de publicaciones impresas durante el período rosista, como parte de su obra inédita “Historia de la Imprenta en el Río de la Plata entre los años 1810 y 1865”, en que se demuestra que las prensas de esa época no permanecieron ociosas.  Según el minucioso trabajo de Arana, entre los años 1810 y 1852, los años más fecundos en impresiones fueron los de 1833, 1835 y 1849, con las siguientes cantidades, respectivamente: 47, 46 y 49.  Los años menos pródigos resultaron los de 1830, 1840 y 1850, que registran 18, 18 y 13 impresiones respectivamente.  El promedio general, para un período de 24 años (los que corren de 1829 a 1852), es de 20 publicaciones anuales, cifra verdaderamente significativa.

Si bien falta el estudio hemerográfico completo referente a los dos gobiernos de don Juan Manuel, los datos aportados por diversos estudiosos son suficientes para dar una idea aproximada del desarrollo alcanzado por el periodismo, especialmente el federal, ya que la prensa de oposición, en sus máximas expresiones, tuvo como escenario el extranjero y como protagonistas a los emigrados, cuyo desbande se produjo en dos tandas principales: la de 1829, al derrumbarse la dictadura militar de Lavalle, en que abandonaron Buenos Aires los hermanos Florencio y Juan Cruz Varela, Salvador María del Carril, Julián Segundo de Agüero y otros, y la de 1839, al descubrirse la conspiración de Maza y producirse el levantamiento de los estancieros del sur bonaerense.

Una verdadera contienda periodística se entabló entre los periódicos federales y unitarios a partir de 1830 y, en todo momento,  se produjo un encarnizado contrapunto en verso gauchipolítico, el cual, como veremos más adelante, constituye una de las expresiones de mayor vitalidad cultural y popular de la década del 30.

El 7 de setiembre de 1829 se editó por la “Imprenta Argentina”, de Pedro Ponce, el diario político, literario y mercantil “El Lucero”, redactado por el sabio napolitano Pedro de Angelis, según convenio hecho con el gobierno provisorio del general Juan José Viamonte.  Fue una de las más importantes hojas de tendencia rosista y cesó el 31 de julio de 1833, luego de publicar un total de 1.121 números, poco antes de la revolución de los Restauradores.  Se publicaron en sus columnas artículos valiosos, tales como “Rectificaciones Históricas” de Gervasio Antonio de Posadas; “Memorias del general Miller”; “Exposición de la conducta del gobierno de Córdoba en la guerra con el general Quiroga”; “Rectificaciones del coronel Arenales a la Memoria de Miller” y otros.  En su edición del 28 de julio de 1830 anunció la aparición de un prospecto sobre “El Gaucho”, periódico de Luis Pérez, el primero de una serie que este periodista y poeta federal publicaría en la década del 30.

“El Gaucho” aparece, en efecto el 31 de julio de 1830, y en el prospecto su redactor da detalles de su persona y hace profesión de fe de sus principios políticos, cantando: “D. Juan Manuel es el hombre / Que nos manda por la ley / La última gota de sangre / Es preciso dar por él / Y con esto se despide, / Hasta el número primero / Pancho Lugares Contreras, / Violinista y Gacetero”.  El tucumano Pérez, federal neto, “apostólico”, publica una biografía de Rosas en verso gauchipolítico y numerosos cielitos y versos hechos a la manera de la poesía negra.  El último número de este periódico se publica el 5 de enero de 1831.

El 19 de agosto de 1830, el propio Luis Pérez inicia la publicación del bisemanario “El Torito de los Muchachos”, de gran valor para el estudio de la poesía gauchesca de aquella década.  La última entrega de esta publicación apareció el 24 de octubre de 1830.  Para contestar a los cantos del periodista federal, Hilario Ascasubi editó en Montevideo,  el 2 de setiembre de ese mismo año, el “Arriero Argentino”, del que alcanzó a publicar un solo número.  Para llenar su papel de contrincante de “El Gaucho” y “El Torito”, Juan Gualberto Godoy redactó en Mendoza “El Coracero”, en verso gauchipolítico, aparecido en la segunda quincena de octubre, y que alcanzó a tirar 11 números.

A su vez para cubrir la vacante de “El Torito”, Luis Pérez editó “El Toro de Once”, el 7 de noviembre de 1830, periódico bisemanal que duró hasta el 6 de enero de 1831.  Su campaña en verso se vio reforzada por “El Clasificador” o “El Nuevo Tribuno”, aparecido el 6 de julio de 1830 y que se siguió editando durante 1831, año en que salieron varios periódicos de existencia efímera.  De “El Gaucho” y “La Gaucha” aparecieron 22 números simultáneamente, en días alternos: uno salía los lunes y jueves, y el otro, los martes y viernes.  Entre el 17 de julio y el 10 de octubre de ese mismo año se publicó el bisemanario “De Cada Cosa un Poquito”, también de la serie de Luis Pérez.  Por su parte, don Pedro de Angelis editó “Le Flaneur Ambigu, Politique et Litteraire”, semanario humorístico en francés que apareció el 19 de diciembre de 1831 y cesó el 3 de mayo de 1832, por la Imprenta de la Independencia.

Tubo breve existencia el periódico “El Mártir o Libre”, federal sólo en apariencia, que se publicó entre el 19 de junio y el 11 de agosto de 1830.  Este periódico cesó cuando su editor fue detenido por orden del gobierno.

El periodismo de combate contra los unitarios tuvo durante 1831 otras manifestaciones incisivas: “Don Gerundio Pincha-Ratas, abogado de los unitarios”, que salió entre el 17 de abril y el 15 de mayo; “La Bruja o Ave Nocturna”, editado entre el 22 de marzo y el 15 de abril; y “El Látigo Federal o El Risueño”, que apareció el 2 de enero.  En 1832 se editó “El Telégrafo de Comercio”, entre el 7 de abril y el 6 de octubre de ese año.

En 1833 se produjo en Buenos Aires una verdadera proliferación de órganos periodísticos, de tal suerte que el número de publicaciones alcanzó a 43.  Entre ellos se encuentran los redactados por el laborioso Luis Pérez: “El Avisador”, “El Correo Extraordinario” y “Los Muchachos”, este último en unión con Pedro de Angelis, periódico para niños cuyo único número apareció el 28 de junio de 1833.  También en el mismo año se editaron “El Patriota Bonaerense”, entre el 22 de mayo y el 22 de junio; “El Amigo del País”, entre el 6 de julio y el 11 de octubre; “El Iris”, entre el 5 de marzo y el 14 de agosto; y “El Defensor de los Derechos del Pueblo, entre el 25 de junio y el 16 de octubre.  Estos dos últimos cesaron acusados por el fiscal Pedro J. Agrelo de abusar de la libertad de imprenta.

La división del partido federal durante el gobierno del general Juan Ramón Balarce, entre “apostólicos” o rosistas y “cismáticos” o “lomos negros”, influyó en la actividad periodística de ese año 1833.  Y al manifestarse el gobernador hostil a los “apostólicos” y favorable a los “lomos negros”, el enfrentamiento político interno se expresó públicamente por medio del periodismo combativo.

Dice el historiador Adolfo Saldías sobre este momento de la vida de Buenos Aires: “La prensa del año 1833 perseguía tan sólo los propósitos inmediatos de la opinión que a empujaba.  Inspirábase en el absolutismo que excluía al adversario del gobierno y de la sociedad, en razón del derecho bárbaro que había creado cada partido político cuando estuvo en el poder.  Haciendo de lado las ideas orgánicas, la prensa discutía los conatos de los hombres y las aspiraciones de las muchedumbres.  Y estos conatos y aspiraciones se reducían a conservar las cosas de modo a presentar mayores facilidades a los personajes o jefes del partido a quien respectivamente exaltaban”.  Y añade: “De un lado El Defensor de los Derechos del Pueblo, El Amigo del País, El Patriota, El Constitucional, El Iris, portadas con lemas hermosos, pero desmentidos a renglón seguido; y una multitud de papeles sueltos que se reproducían como las moscas, por lo mismo que surgían de los desechos de mal gusto, los cuales descargaban toda su bilis contra el partido federal y contra Rosas en lenguaje licencioso.  De otro lado El Restaurador de las Leyes, La Gaceta Mercantil, El Diario de la Tarde, El Rayo, el Dime con quién andas, El Federal neto, y una barahúnda de hojas que acusaban el mal gusto de la época, estrujado por la noción más vulgar de la decencia pública, como eran: El Cacique Chañil, El loco machucabatatas, El toro embretado, La Ticucha, Crítica de unos terneritos, El Gaucho del Colorado, El Compadre Mateo, Los cueritos al sol, la cual fustigaba a Barcarce, a su ministro de guerra y a los lomos-negros”.

El 5 de julio de 1833 se inició la publicación de “El Restaurador de las Leyes”, diario político, literario y mercantil, del que se editaron 87 números, con la colaboración de Pedro de Angelis, Nicolás Mariño, Manuel de Irigoyen y el general Lucio Mansilla, por  la Imprenta Argentina.  Este órgano periodístico cesó el 16 de octubre del mismo año, después de precipitar los hechos conocidos como la revolución de los Restauradores.

En efecto, habiendo el fiscal Agrelo acusado de abuso de la libertad de imprenta a cinco diarios opositores: El Restaurador de las Leyes, La Gaceta Mercantil, El Relámpago, El Rayo y el Dime con quién andas, y a un ministerial, El Defensor de los Derechos del Pueblo, don Pedro de Angelis y los federales “apostólicos” vieron la oportunidad para producir un desenlace favorable a éstos del curso de la política de Buenos Aires.  Así en horas de la madrugada los “apostólicos” hicieron pegar en puntos estratégicos del centro urbano y de los suburbios carteles que anunciaban: “El 11 acusan al Restaurador de las Leyes”, ya que el 11 de octubre era el día designado para la reunión del jury que debía tratar la acusación.  El pueblo creyó de esta manera que quien iba a ser llevado a los tribunales era don Juan Manuel y la agitación comenzó a sentirse en la ciudad.  Balcarce, al dirigirse a la Legislatura, atribuyó al equívoco expuesto el origen de la “revolución de los Restauradores”, que se inició ese mismo día 11.

El 11 de diciembre de 1833 aparece “El Monitor”, diario político-literario, que cesa el 13 de octubre de 1834, luego de publicar 246 números.  Este periódico se editaba por la Imprenta del Estado y tuvo como colaboradores a de Angelis y a Mariño.  Había aparecido por encargo del gobierno y al cesar su redactor expresó lo siguiente: “Tenemos también que agradecer al actual Gobierno que pudo, sin el menor agravio para nosotros, haber tomado la resolución que nos fue comunicada el sábado, el propio día de su instalación, dejándonos la satisfacción de celebrar, como escritores, la reaparición del “Sol de Octubre”, que nos vio hace un año entre las filas de los “Verdaderos Restauradores de las Leyes”.

De la serie periodística de Luis Pérez, salió el 16 de marzo de 1834 “El Gaucho Restaurador”, órgano que aparecía los miércoles, viernes y domingos, y que se editó hasta el 2 de abril del mismo año.  El año anterior el mismo Pérez había redactado “Don Cunino” y “El Avisador”.  En 1834 circularon también “El Imparcial”, de Rivera Indarte; “El Censor Argentino”, de Pedro F. Sáenz de Cavia, y “El Correo Judicial”.

El lunes 5 de enero de 1835 comenzó la edición, por las prensas de Bacle, del “Diario de Anuncios y Publicaciones Oficiales de Buenos Aires”, primer periódico ilustrado de Buenos Aires, con litografías que acompañaban sus artículos, redactados especialmente por José Rivera Indarte, quien escribió una biografía del brigadier general Rosas, aparecida en el número 80 del diario.  De este órgano se publicaron 215 números, el último de los cuales apareció el 30 de setiembre.  

El 1º de agosto de 1849 apareció el “Diario de Avisos”, redactado por José Tomás Guido e impreso por José M. Arzac.  Cesó el 31 de diciembre de 1851.

Hemos dejado ex profeso para el final de esta reseña hemerográfica las noticias sobre tres importantes órganos periodísticos del período rosista, a saber: “La Gaceta Mercantil”, el “British Packet and Argentine News”, y “El Archivo Americano y espíritu de la prensa del mundo”, sin olvidarnos de “El Diario de la Tarde”, editado por la Imprenta Argentina, desde el 16 de mayo de 1831, y que llegó a 1852.

“La Gaceta Mercantil”, aparecida el 1º de octubre de 1823, fue primeramente, bajo la dirección de Esteban Hallet, un órgano de informaciones comerciales; pero en 1829, al encargarse del mismo el publicista Pedro de Angelis, se convirtió en un nuevo diario, con nueva fisonomía tipográfica y mayor interés informativo, así como también permanentes comentarios políticos.  Constituye este diario una de las principales fuentes para el estudio de nuestra historia social y cultural en la época de la Confederación.  En sus columnas, por ejemplo, dio a conocer Francisco Javier Muñiz el resultado de sus diversos descubrimientos científicos.  Este diario apareció por última vez el 3 de febrero de 1852.

“The British Packet”, diario escrito en inglés y editado por Thomas George Love, apareció en 1827 y prolongó su vida hasta 1858, es decir que cubrió con su información los dos gobiernos de Rosas.  Como el anterior, es una de las fuentes documentales primordiales para la investigación histórica del período considerado.  Su orientación fue, en general, favorable al gobierno de Rosas.

“El Archivo Americano” comenzó a publicarse el 12 de junio de 1843 y se extinguió el 24 de diciembre de 1851.  Fue publicación oficial de la Confederación Argentina, redactada por Pedro de Angelis y supervisada directamente por Rosas, en la que se daban a conocer artículos y documentos oficiales en inglés, francés y castellano, destinados a contrarrestar en el exterior la propaganda europea y brasileña contra el gobierno de don Juan Manuel, especialmente la campaña de la “Revista de los Dos Mundos”.  Esta campaña, efectuada en nombre de la civilización, estaba destinada a justificar la intervención militar en el Plata de los aliados anglofranceses.  De Angelis, en estrecha colaboración con don Juan Manuel, debió aguzar el ingenio, y recurrir a todo su talento y sabiduría, para contrarrestar aquella propaganda.  No olvidemos, por lo demás, que esa campaña de los europeos era avalada por algunos emigrados antirrosistas, como Domingo Faustino Sarmiento, quien, en 1845, año de contienda contra los interventores extranjeros, publicó en Chile su famoso Facundo, el mejor escrito antirrosista, hecho en base a los mismos argumentos utilizados por la Revista de los Dos Mundos, de civilización contra barbarie.

En “La Gaceta” y en “El Archivo”, Pedro de Angelis cumplió una destacada labor nacional todavía no valorada en todo su significado.  Contestando a un artículo publicado en aquella revista europea, el sabio napolitano escribía, con eficacia y tino, lo siguiente: “La causa de la civilización se defiende con razones dignas de ser acogidas por el buen sentido, y no con invectivas animosas y parciales, inadmisibles por el hombre ilustrado.  Y no deja de ser una ironía punzante a la humanidad que, al reprobar el asesinato cruel del ilustre Gobernador Dorrego, ensalce con tan afán a sus asesinos”.  Y más adelante: “Los desvíos de circunstancias no acusan a los pueblos civilizados.  Las naciones más civilizadas han tenido sus demostraciones ardorosas.  Si los argentinos hemos errado, tenemos muchos y bien esclarecidos compañeros de desaciertos.  Si somos incultos, este contagio habrá dado la vuelta al mundo”.  Para terminar expresando: “El viajero (así firmaba el comentarista extranjero), acariciando con fábula la humanidad, nos asesta la idea de la intervención europea”.

El “Diario de la Tarde”, fundado por Pedro Ponce en mayo de 1831, apareció hasta octubre de 1852; en sus últimos tiempos fue dirigido por Federico de la Barra, fervoroso rosista.  En sus columnas se publicaron noticias y decretos oficiales y un interesante material documental para el estudio cultural del período en que apareció.  Así entre ese vasto material podemos encontrar versos y canciones dedicados a doña Encarnación Ezcurra de Rosas y a la señorita Manuelita, y otras composiciones por el estilo.  Citemos solamente dos: una “Canción Federal dedicada a la Señorita Heroína Doña Manuelita de Rosas, por el Alcalde y sus Tenientes del Cuartel número 12, D. Mauricio Pérez, compuesta por dos Argentinos Federales”, publicada en el número 2779 del diario nombrado, y las poesías que, en 1842, le fueron dedicadas a Manuelita con motivo de su cumpleaños, publicadas en el número 3262 del mismo órgano periodístico federal.

Fuente

Chávez, Fermín – Iconografía de Rosas y de la Federación – Buenos Aires (1970).

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

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