James Bevans

James Bevans (1777-1832)

Nació en Londres (Inglaterra) el 21 de julio de 1777, siendo hijo de John Bevans y Mary Moline Sparks. Cursó estudios primarios en el “Ackworth School”, de Pontefract (Yorkshire), donde profesó la religión cuáquera (1), y después se graduó de ingeniero.

En 1803 es admitido en la Society for the Encouragement of Arts, Manufacters and Commerce. El 19 de noviembre de ese año Bevans patentó una máquina para realizar molduras y tallados en trabajos de carpintería y ebanistería. La finalidad de su invención buscaba que los ebanistas o carpinteros pudiesen realizar la talla de madera, hacer ranuras o estrías en forma más rápida, sustituyendo el empleo de mano de obra por el trabajo mecánico. El sistema por él ideado permitía el empleo simultáneo de varias herramientas y funcionaba con una rueda que generaba un movimiento alternativo. La máquina podía ser operada en forma manual, con tracción animal, mediante el empuje del agua o impulsada por una máquina de vapor.

A comienzos del siglo XIX trabaja en la pavimentación de calles y para una de las empresas más importantes de iluminación a gas de Londres. Más tarde desplegará una notable labor como proyectista de manicomios y penitenciarías.

En 1818, Bevans presentó ante la Royal Academy el proyecto de un edificio octogonal con una cubierta de acero, destinado a la construcción de una escuela Crestomática en la ciudad de Westminster.
Sin lugar a duda Bevans fue un profesional de consulta por parte del poder público. En 1818 el Parlamento lo convocó para pedirle opinión acerca de una máquina para limpiar chimeneas. Esta tarea era realizada por menores de edad y los continuos accidentes motivaron que los legisladores se ocuparan de regularla, para lo cual solicitaron el asesoramiento de varios profesionales, entre los cuales se contó Bevans, quien se expidió acerca de las características constructivas de las chimeneas y de las máquinas para su limpieza que pudieran reemplazar a los niños en ésta tarea.

Tuvo en su país una actuación profesional muy eficiente aunque de poco provecho económico.

Contratado por el gobierno de Rivadavia llegó a Buenos Aires en la fragata “Venus” el 2 de noviembre de 1822, con su esposa y dos de sus hijas, María de tres años y Ana de uno. También trajo como aprendiz a Charles J. Rann, que era a su vez su intérprete. Fue nombrado jefe del Departamento de Ingenieros Hidráulicos, el 26 de noviembre del mismo mes, fecha en la que comienza sus actividades. Desde ese modesto Departamento realizó los primeros estudios encaminados a suministrar aguas corrientes a Buenos Aires, y en abril de 1823, elevó a la consideración del gobierno tres proyectos para la construcción del Puerto.

Bevans habitó con su familia una quinta situada a la altura de la actual avenida Córdoba en su intersección con Callao. Por aquellos años esa quinta era sumamente lóbrega, pues todos esos barrios estaban tan despoblados, que en muchas cuadras no había un solo edificio. La quinta misma tenía más de dos cuadras de frente, sin calle que la dividiese en manzanas.

En una hermosa noche de verano, mientras Bevans cenaba con su familia, repentinamente asaltaron su casa un gran número de hombres emponchados y cubiertas sus caras. Toda la familia fue maniatada, A continuación los vándalos empezaron a vaciar los cajones de las cómodas y armarios, acomodando su contenido en ponchos, colchas y aún en el forro de los colchones. Mientras tanto, uno de sus hijos logró escapar y acudir por auxilio a la cercana quinta de Santiago Wilde, pero hasta que varios vecinos llegaron armados en defensa de los cautivos, los delincuentes tuvieron tiempo de hacer sus atados con toda calma, montar a caballo y perderse en esas soledades.

Hizo las primeras experiencias sobre el alumbrado a gas, iluminando la Pirámide de Mayo y otros lugares de la Plaza de la Victoria, el 25 de mayo de 1823, ante el asombro de los habitantes. Al respecto, en una carta que dirigió a sus hijos John y Thomas, que habían permanecido en Londres continuando con sus estudios, les dice: “El mes de mayo, que es el de la independencia de este país, me encargaron de la iluminación de la plaza principal. Aunque el término era de diez días, iluminé con gas la casa de la Policía, trabajo que se realizó con elementos improvisados pues aquí no hay fundiciones y se carece de todo. Hice hacer letras con caños de fusil para formar la frase ¡Viva la Patria!. Proyecté e hice dos fuentes de agua cuyos chorros iluminé, espectáculo que gustó mucho al pueblo y al gobierno. Tengo encargo de alumbrar con gas las principales calles de la ciudad. Algunos se han resentido por mi éxito en la iluminación y he visto estropeadas, por tres veces, mis máquinas, lo que desmejoró algo el alumbrado que constó de 350 luces”. Fue el primer introductor del gas hidrógeno bicarbonado en el Río de la Plata.

Luego se presentó a un concurso de proyectos para la construcción de una cárcel modelo de tipo “panopticón” (2).

Pretendió probar la navegabilidad del río Salado, para unir por agua los puntos distantes del sur de la provincia de Buenos Aires con la ciudad capital. Recorrió los ríos Uruguay y Paraná, tratando de encontrar piedra conveniente para emplear en las construcciones que proyectaba ejecutar.

Construyó el puerto de San Fernando, en el canal Nuevo y consideraba la Ensenada de Barragán como el lugar ideal para construir el Puerto, la gran obra de su vida.

Era diestro y solía fabricar con sus propias manos instrumentos que no se conseguían en plaza. En 1826, concibió una máquina que servía de acuerdo a sus palabras, como medio de “caminar debajo del agua y examinar el fondo de los ríos”.

Colmado el Departamento de dificultades burocráticas para la realización de sus tareas, las relaciones entre Rivadavia y Bevans se volvieron tensas. Todo esto sumando a la época de inflación e inestabilidad política hacen que sus proyectos queden sólo en el papel. La guerra con Brasil dilapidó todos los ingresos destinados a obras públicas que suponía el préstamo Baring. James Bevans pide indemnización para volver a Europa, pero su requerimiento no es atendido. Cuando se produjo la renuncia de Rivadavia de la presidencia, sufrió la cesantía de su cargo, por disolución del Departamento, a raíz del decreto de Manuel Dorrego, de febrero de 1828. En tanto que se encuentra un reemplazante: el francés Charles Henri Pellegrini.

Después se ocupó de pequeños trabajos para particulares, y retirado a la vida privada falleció el 2 de abril de 1832, a los 55 años de edad, dejando a los suyos en la pobreza.
Exteriorizó amor al carácter y a las costumbres criollas, sin despojarse de su nacionalidad de origen. En 1801 se casó con Sara Phillips, residiendo en Castle Street, City Road, en el Condado de Middlesex. De este matrimonio son sus cinco primeros hijos. En 1815 fallece su esposa y el 18 de setiembre de 1817 se casa en segundas nupcias con Priscilla Bright, con la que tuvo otros 3 hijos: Ana, María y Santiago. La primera contrajo enlace con el ingeniero y pintor saboyano Carlos Enrique Pellegrini, también contratado para dirigir la construcción del Puerto. De esta unión provendrá el futuro presidente de la República Carlos Pellegrini.

Referencia

(1) La Sociedad Religiosa de Amigos o cuáqueros es un movimiento religioso fundado en Inglaterra por George Fox (1624-1691). Los cuáqueros se caracterizaban por un servicio religioso en silencio, sin sermón, sin música ni guía espiritual, credo religioso o ritual. Sus convicciones dictan que cada persona posee una dosis de espíritu santo, a través de una luz interior, y tiene una relación directa con éste, sin necesidad de intermediarios. Donde cada persona es un portador del espíritu de Cristo. James Bevan, a la usanza de los cuáqueros, usaba un casacón ancho, de faldones y sombrero, semejante al que portaban los clérigos a fines del siglo XIX,
(2) Inventado en el siglo XVIII por el filósofo y teórico social inglés Jeremy Bentham, el principio básico de la tipología de la prisión era monitorear el número máximo de prisioneros con el número mínimo de guardias. La morfología consistía en una matriz circular de celdas con una torre de vigilancia en el centro de la estructura. Así, los guardias podían observar a todos los internos en cualquier momento, sin ser vistos por los prisioneros. Los prisioneros serían conscientes de la presencia constante de autoridad, sin saber cuándo están siendo observados. Como tal, los prisioneros serían autodisciplinarios, y pocos guardias podrían asegurar el orden sobre un gran número de reclusos.

Fuente
Cutieru, Andrea – Arquitectura de vigilancia: la prisión de Panopticón.
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, Buenos Aires (1968)
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
García Basalo, Alejo – Santiago Bevans, arquitecto en Londres – UNSAL, Buenos Aires (2011)
Pesoa Marcilla, Melisa – Una ciudad para la Pampa – Barcelona (2016).
Portal www.revisionistas.com.ar
Wilde, José Antonio – Buenos Aires desde setenta años atrás – Eudeba, Buenos Aires (1966)

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar