Alejo Mallea

Alejo Mallea (1802-1854)

Nació en Mendoza en 1802. Se alistó en la milicia local y tomó parte en política. Fue miembro de la Legislatura provincial en el gobierno de José Félix Aldao. Posteriormente, respaldado por Bernardo de Irigoyen, forzaron al gobernador Pedro F. Segura a renunciar a su cargo. Se apoyaban en el motivo que su política no conformaba a los federales. El 15 de marzo de 1847, Segura por decreto del P. E. nombró gobernador delegado al teniente coronel Mallea. Dos días después, designó al coronel Juan Cornelio Moyano, como Ministro general de la provincia. Juan Manuel de Rosas aprobó y felicitó a los federales de Mendoza, por haber logrado el cambio de gobierno sin derramamiento de sangre, ni lesión del crédito exterior del país.

El 4 de abril de 1847, fue elegido en propiedad y el 29 de ese mismo mes ordenó el enrolamiento general, porque aunque Rosas no había solicitado el concurso de las fuerzas de la provincia “deben ellas permanecer organizadas y preparadas para volar al llamamiento”. Designó “numerosas comisiones” con lo que se diría, comenta Edmundo Correas, “que Mallea quisiera hacer participar a todos los hombres de rango en el gobierno”.

Entre las obras públicas, se emprendió la desecación de ciénagas. Por razones de economía se suprimió el cargo de comandante de armas, desempeñado por el coronel José Santos Ramírez.

La Legislatura, el 14 de julio de 1847, en el deseo de retribuir los servicios prestados por Irigoyen, sancionó una ley autorizando al Poder Ejecutivo para designarlo Coronel Mayor de las Milicias de la provincia. Irigoyen, con asentimiento de Rosas, desistió el honor.

El 31 de julio del mismo año, Mallea atacó “el auge del juego”, estableciendo fuertes sanciones para los militares y empleados civiles que lo practicasen, El gobernador entusiasmado por reglamentar todo, modificó los reglamentos de Segura. Comenzó con los escribanos que no debían asentar notificaciones en blanco ni servirse de escribientes para hacerlas, bajo penas que detalla; ordenó el ramo de minas, reabrió la escuela que funcionaba en el “extinguido Convento de Agustinos”, impuso normas para proveer las escribanías vacantes con ciudadanos argentinos “que sean abogados recibidos, habilitados o licenciados o bachilleres al menos”; reformó la ley de enrolamiento e hizo gala de apoyar al “Encargado de Relaciones Exteriores de la Nación” contra la intervención anglo-francesa. No escatimó insultos para ésta ni alabanzas para aquél.

Del 11 de diciembre de 1847 al 15 de marzo de 1848, gobernó Mendoza como delegado de Mallea, Benito Molino Ochoa, por ausencia del titular, que debió marchar al sur al haber estallado un motín en el fuerte de San Rafael encabezado por el comandante Juan Antonio Rodríguez. Este avanzó sobre Mendoza, y sus autoridades debieron solicitar el concurso de “fuerzas de San Juan con el general Nazario Benavídez a la cabeza de sus tropas”. En este episodio tuvo participación Bernardo de Irigoyen, quién, según Olascoaga, se dirigió a Rodríguez advirtiéndole sobre las consecuencias de su acción e intimándole “de que no alcanzase a San Carlos, sin comprobar por sí mismo estos peligros, pues a esa altura ya estaría rodeado”. No obstante ello, Rodríguez prosiguió su marcha sobre la ciudad, y rechazado se le tomó prisionero, fusilándoselo.

En 1849, estableció un juzgado de Paz en “El Chacay” con jurisdicción hasta el río Grande, y otro en las Barrancas. Al año siguiente, consiguió tranquilizar a las tribus del sud que se insurreccionaron, hasta dominarlas y hacerles reconocer la autoridad de la provincia.

Bajo el gobierno de Mallea se logró extender el regadío y los alfalfares a La Paz y La Dormida. El 4 de agosto de 1850, se creó la Villa de la Paz en el lugar que ocupaba Corocorto. En 1851, ante el avance de la delincuencia publicó un bando estableciendo que el que robare por valor de más de 25 pesos, sufriría la pena de muerte.

Su gobierno duró hasta la caída de Juan Manuel de Rosas en 1852, en que fue obligado a renunciar, y se repuso en su cargo al general Segura. Fue un ciudadano de fortuna, honradez y virtudes reconocidas.

Fuente
Correas, Edmundo – Mendoza (1822-1862) – Historia de la Nación Argentina, Buenos Aires (1942).
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1975).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
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