Los Patricios y su pueblo

Compañía D Suipacha - RI 1 Patricios - Año 1972

Año 1971. Se aproxima la celebración de la fecha patria del 25 de Mayo tan cara para nuestro Regimiento, partícipe fundamental en los acontecimientos vividos en 1810. En la Unidad, se intensificaban los preparativos para intervenir en la ceremonia principal a desarrollarse, como todos los años, en la Plaza de Mayo.

Se recibe la Orden de Operaciones para la formación correspondiente en la que se dispone que, por primera vez en tal celebración, el Regimiento forme con sus efectivos al completo, con uniforme histórico, y que su Jefe se desempeñe como Jefe de Tropas de los efectivos participantes. Hasta esta oportunidad solamente formaban, en representación de la unidad, efectivos equivalentes a una subunidad,

En la fecha que nos ocupa, el país enfrentaba la acción destacada por diversos grupos subversivos que procuraban sembrar el terror en la población mediante la ejecución de acciones terroristas de todo tipo. Entre otros, se había producido el secuestro y asesinato del general Aramburu, la toma de la localidad de La Calera y Garín, el ataque al vivac del Regimiento de Patricios en Campo de Mayo durante el cual se robó armamento, y múltiples atentados y asesinatos.

Como consecuencia de la situación que se vivía, regían medidas de seguridad rigurosas y, entre otras, la reducción al mínimo indispensable del desplazamiento de efectivos militares. Se trataba de no exponerlos al accionar de la delincuencia subversiva.

Por lo señalado, la Orden de Operaciones establecía que una vez finalizada la ceremonia central, el Regimiento debía desconcentrarse por la Avenida de Mayo donde debía abordar camiones que lo trasladarían al cuartel.

Este desplazamiento, de pocas cuadras, debía realizarse bajo la “protección” de patrulleros policiales.

La orden oponía: a la satisfacción de formar, un 25 de Mayo, con los efectivos completos del Regimiento, la brevedad de esa marcha de desconcentración, bajo protección policial y dando la sensación de que fuera impuesta por el terror y al ritmo impuesto por la subversión.

Como es lógico esta situación no satisfacía el interés del Regimiento y por lo tanto se analizó la orden impuesta y se consideró la posibilidad de que los Patricios se reintegraran a su cuartel a pie a lo largo de la Avda. Santa Fe, con su bandera y banda al frente y con sus efectivos cantando nuestras más tradicionales marchas. Ese sería nuestro homenaje a la fecha patria y a la población de Buenos Aires. Por supuesto, esta resolución no debía trascender los límites del cuartel pues la misma no respondía a la orden recibida de la Superioridad.

La resolución adoptada generó en los cuadros del Regimiento una sensación de orgullo y de impaciencia por ser protagonistas de una marcha de la Unidad, a través de su ciudad y de una extensión sólo comparable a los brillantes desfiles del 8 de julio a los largo de la Avda. del Libertador, sobre todo, porque les daba la oportunidad de mostrar a la ciudadanía de Buenos Aires algo del espíritu que albergaba en los pechos patricios, dignos herederos de sus antecesores.

Llega el esperado 25 de mayo y, finalizadas las ceremonias, el Regimiento inicia su marcha por la Avenida de Mayo. Al llegar a la Avda. 9 de Julio los vehículos policiales “de protección” se retiran y Patricios continúa a partir de allí, sin ningún tipo de seguridad, su desplazamiento hacia los cuarteles de Palermo.

Un problema no contemplado, al planificar esta marcha de desconcentración, fue el hecho de que la misma, a lo largo de la Avda. Santa Fe, se iba a realizar de contramano y enfrentando, por consiguiente, el tránsito vehicular.

Pero, oh sorpresa, este inconveniente fue solucionado por cuanto, adelantándose a nuestra marcha, grupos de civiles, espontáneamente, iban despejando la marcha del Regimiento. Centenares de personas escoltaban al Regimiento en su andar. Muchos, entonando algunas de las marchas que se ejecutaban. Una verdadera lluvia de flores y papelitos, arrojados desde los balcones circundantes, daban un marco muy especial a nuestro avance.

Los acordes de la banda resonaban y se multiplicaban en múltiples ecos a lo largo de la calles. Las voces viriles de los Patricios transmitían un mensaje de argentinidad y patriotismo al entonar con fuerte acento las estrofas de las distintas marchas que acompañaban su serena y altiva marcha.

El marco que nos rodeaba hizo que, en más de una oportunidad, la emoción hiciera presa de nuestros corazones y la misma se materializa en algunas lágrimas que intentaron asomar en los ojos de muchos “recios patricios”.

Esta marcha, acompañada y “cuidada” por ciudadanos comunes, nos trajo a la memoria otra circunstancia en que el Regimiento de Patricios estuvo codo a codo con el pueblo de Buenos Aires: en los heroicos combates por la defensa y reconquista de la ciudad durante la agresión inglesa.

Esta conjunción cívico militar, fue un ejemplo de que Patricios y Buenos Aires, Ejército y Pueblo siempre han estado unidos e integrados cuando tras objetivo común se sienten hermanados en defensa de nuestra querida celeste y blanca.

Por el Coronel (R) Alberto Horacio Calloni

Nota: Lo mismo se repitió al conmemorarse al año siguiente otro aniversario del 25 de Mayo. Esta vez el desplazamiento del Regimiento se realizó por: Avda. de Mayo, Florida y Avda. Santa Fe, hasta los Cuarteles de Palermo. Yo participé del mismo con mi Compañía D “Suipacha”. Oscar A. Turone

Fuente
Calloni, Coronel (R) Alberto Horacio (Ex 2do Jefe del RI 1 “Patricios”) – Anecdotario.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
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