José Mariano Iturbe

San Salvador de Jujuy en 1813

Natural de Jujuy, donde nació a fines del siglo XVIII. Entró al servicio militar en junio de 1812, en calidad de distinguido de la compañía de “Decididos de Salta” formada por juventud selecta de aquellas dos provincias norteñas. En agosto del mismo año esta Compañía se incorporó al Ejército Auxiliar que mandaba el general Manuel Belgrano, asistiendo José Mariano Iturbe al combate del Río de Las Piedras, el 3 de setiembre contra la vanguardia real mandada por el coronel Huici, y a la gloriosa jornada de Tucumán, el 24 del mismo mes y año, en la cual salió herido en la cara y en la que se distinguieron los “Decididos” en forma notable.

Después de esta batalla, “Belgrano -dice en un informe del año 1856 el general Roque Alvarado, gobernador de Jujuy- escogió de esta compañía a los más valientes y capaces y los pasó de oficiales a los distintos cuerpos del Ejército Auxiliar; uno de ellos fue Iturbe, fue nombrado para el Nº 6, que mandaba el coronel Forest, no recuerdo si en clase de alférez o de teniente”.

En verdad, el joven Iturbe fue dado de alta por Belgrano en calidad de cadete del Batallón de Cazadores, con fecha 20 de noviembre de 1812, pero el mismo informante, general Alvarado, dice que Iturbe pasó a este último cuerpo al abrirse la campaña de Salta, batalla en la que obtuvo el grado de subteniente que le fue conferido el 25 de febrero de 1813, por su comportamiento en la misma. El 25 de agosto del mismo año se le otorgaron despachos de subteniente efectivo del Regimiento Nº 2 de Infantería.

Se halló en las desgraciadas acciones de Vilcapugio y Ayohuma, participando de la retirada de los restos del Ejército Auxiliar a raíz de estos contrastes. A comienzos de 1814 quedó destacado con la vanguardia apostada en la Quebrada de Humahuaca, hasta que todas las fuerzas se replegaron sobre Jujuy, primero, y sobre Tucumán después, cuando se recibió de la comandancia en jefe el coronel José de San Martín.

El 10 de marzo de 1815 fue ascendido a teniente 2º del Batallón de Cazadores, hallándose acampado en Tilcara en aquella época, antes de la iniciación de la campaña que dirigió Rondeau, en la que participó Iturbe, asistiendo a la acción del Puesto del Marqués, el 17 de abril de aquel año, en la que resultó herido. También se encontró en el combate de Venta y Media, el 20 de octubre, y en la desastrosa batalla de Sipe-Sipe, el 29 de noviembre de 1815.

Al año siguiente Iturbe formó parte de las fuerzas mandadas por el coronel mayor Juan José Fernández Campero, marqués de Yaví, hallándose en la breve acción sorpresiva del 15 de noviembre de 1816, en la que cayó prisionero este Jefe. En el mencionado informe del general Roque Alvarado, éste dice, refiriéndose a la sorpresa de Yaví: “Terminaré este informe con la referencia de un hecho que favorece altamente la memoria de D. Mariano Iturbe; siendo Iturbe edecán del mayor general Cruz, fueron sorprendidas nuestras fuerzas en el lugar de Tojo, hoy perteneciente a Bolivia, y cayeron prisioneros varios de nuestros oficiales y jefes, entre ellos el coronel Campero, marqués de Yaví, Portal, Blanco, Pueyrredón, Iturbe y otros. Marchaban todos a Casas-Matas, pero la influencia de la esposa del general Olañeta, prima hermana de Iturbe, salvó a éste de sus prisiones, con la condición de quedar al servicio del ejército realista. Volvió hasta Jujuy sirviendo en la División del coronel Marquiegui, y en el lugar de San Pedro se escapó y vino a servir en el ejército de la Patria, donde continuó sus servicios hasta el fin de la guerra, haciendo en esta Provincia la resistencia a las distintas invasiones españolas que duraron hasta el año 23”.

Si Iturbe faltó al compromiso contraído -añade Alvarado- como prisionero, cumplió con el juramento y lealtad debidas a su Patria”.

El general Rudecindo Alvarado en un informe también de 1857, refiriéndose a Iturbe dice: “cuyo patriotismo, valor y apreciable moralidad, estuve en condiciones de valorar en las jornadas de Venta y Media y Sipe-Sipe, en que nos encontrábamos juntos en el indicado cuerpo de que yo era Jefe”.

Iturbe continuó prestando servicios en las fuerzas que defendieron la libertad política de la Patria en la frontera Norte. En 1820 ya era teniente 1º de Cazadores, y muerto Martín Miguel de Güemes y rechazada la última invasión realista, el 14 de diciembre de 1821 el general Gorriti, gobernador de Salta, lo designó Guarda Mayor de Jujuy, por fallecimiento del propietario, Gaspar Espinosa. En 1833 desempeñó Iturbe comisiones de poca entidad en los distritos de la Quebrada.

Sirvió al gobierno de Salta y cuando los jujeños resolvieron independizarse de la tutela de aquella provincia, Iturbe fue uno de los más decididos, siendo uno de los firmantes de la solemne Acta del 18 de noviembre de 1834, por la cual quedó segregada la provincia de Jujuy de la de Salta.

Acompañó al teniente coronel José María Fascio en la corta campaña contra el gobernador de esta última provincia, general Pablo Latorre, asistiendo al combate de Castañares, el 13 de diciembre de aquel año, donde cayó prisionero el mandatario salteño, que pagó con su vida pocos días después el no haber querido reconocer la autonomía de Jujuy, sin recurrir al empleo de las armas. Actuó en la guerra de la Confederación Argentina con Bolivia en 1837-1838.

El 20 de noviembre de este último año, el general Pablo Alemán cesaba en el gobierno de la provincia de Jujuy; aquel día en la madrugada fue conducido preso desde Palpalá, a 7 kilómetros de la capital, donde se encontraba, siendo los ejecutores de esta deposición los jefes de la guarnición, Iriarte e Iturbe. El acto fue recibido por la generalidad con satisfacción, pues Alemán era un mero ejecutor de la voluntad del general Alejandro Heredia, gobernador de Tucumán, el cual había sido asesinado el 12 de noviembre de aquel año. Nombrado Iturbe interinamente para desempeñar el mando de su provincia, la Legislatura lo designó en propiedad, el 6 de febrero de 1839, ejerciendo el poder hasta el 18 de abril de 1840, el que fue depuesto por un movimiento popular, y reemplazado por el general Roque Alvarado. Iturbe debió emigrar, pues las provincias del Norte acababan de unirse en guerra contra Rosas, del cual aquél había sido un adherente. Se estableció en Bolivia, para estar desde allí en acecho para entrar en su provincia en cuanto las condiciones le fueses favorables.

Tan pronto fue derrotado y muerto el general Lavalle, Iturbe apareció de nuevo en la ciudad de su nacimiento, reasumiendo el mando el 19 de octubre de 1841.

En la época del gobierno de Iturbe se trató de segregar de la tenencia de Orán, correspondiente a la provincia de Salta, los departamentos de Iruya, San Andrés y Santa Victoria, con el objeto de agregar este territorio a la de Jujuy. Puesto esto en conocimiento de Juan Manuel de Rosas, quedó arreglado satisfactoriamente, reservando el asunto para mejor oportunidad.

El coronel Iturbe fue reelecto el 4 de enero de 1845, quedando suspendido el Reglamento Provisional en cuanto se refiere al nombramiento de gobernador. En la misma fecha de 1847 fue reelecto por dos años, hasta enero de 1849, en que fue reemplazado por Pedro Castañeda, el cual era socio y consejero de Iturbe; pero el 22 de febrero de este último año, un movimiento encabezado por el coronel Mariano Santibáñez lo derrocó y apresó a Iturbe, conduciéndolo a la cárcel, y fue elegido provisionalmente gobernador el cura de Jujuy, Escolástico Zegada. Sin embargo con la intervención del coronel Tamayo, que gobernaba Salta, Castañeda fue repuesto en el mando el 14 de marzo. El coronel Tamayo había reunido fuerzas apresuradamente para restablecer en el poder a su colega, pero Zegada hizo lo propio, poniéndolas a las órdenes el coronel Santibañez, el que salió con ellas de Jujuy, llevando consigo a los ex-gobernantes Castañeda e Iturbe, situando su cuartel general en los Molinos, como a una legua de la capital.

Previendo un choque inevitable, cuyo resultado habría sido funesto para salteños y jujeños, el presbítero Zegada convino con Castañeda de reponerlo a éste en el mando con la condición de no perseguir a los que lo habían acompañado en su deposición y la de que evitaría en adelante la influencia de Iturbe, que era el móvil principal de la revolución. Castañeda prometió cumplimentar tales condiciones y quedó repuesto en el gobierno. Dos años después lo reemplazó José López Villar, el cual fue derrocado el 11 de setiembre de 1851 por el gobernador de Salta, general José Manuel Saravia, reemplazándolo por, Francisco Borja Fernández, el cual nombró a Iturbe comandante general de armas, siendo uno de los primeros actos de éste capturar al coronel Santibánez, que fue fusilado el 13 de setiembre.

Este mismo día, el coronel José Mariano Iturbe se proclamaba gobernador por una reunión popular que él mismo presidió, en reemplazo de López Villar y alejando a Francisco Borja Fernández, que sólo retuvo el poder por 48 horas.

Continuó en el mando de la provincia hasta el 4 de marzo de 1852, que con la noticia de la derrota de Caseros, unos cuantos vecinos se apoderaron de la persona de Iturbe, sometiéndole a juicio, a él y sus colaboradores que fusilaron al coronel Santibáñez. El Tribunal que indagó la participación de Iturbe en aquellos sucesos lo presidió el comandante general de armas Mateo J. Molina, siendo condenado el procesado a la última pena, pero elevada la sentencia al Poder Ejecutivo de la provincia, éste la remitió a la Legislatura para que decidiera en uso de facultades que aún no se habían reglamentado. Pero por un cambio temporal entró a gobernar la provincia el ciudadano Alejo Belaunde, el cual puso el cúmplase a la sentencia, y el coronel Iturbe fue conducido al lugar donde Santibáñez fue ejecutado, en San Pedrito, a poca distancia de la ciudad y el 6 de mayo de 1852, a las 12 del día, sentado sobre un banco de cráneos o cabezas de vaca, fue fusilado dentro de un rastrojo, donde estaba la fuerza reunida, y llevado su cadáver hasta el panteón de la capital, donde fue enterrado.

El coronel Iturbe era candidato a ser depuesto por la expedición que prepararon en Bolivia, los coroneles Anselmo Rojo y Crisóstomo Alvarez; comandantes Lobo, Ubierna y otros, la que fracasó en una invasión al territorio de Jujuy, a fines de setiembre de 1845, con la prisión de algunos de sus componentes.

Iturbe era casado con Teresa de la Corte, a la cual el gobierno de la Confederación le otorgó pensión el 23 de enero de 1857.

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1939)

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