La década infame

Gral. José Félix de Uriburu (1868-1932)

Gral. José Félix de Uriburu (1868-1932)

 

Este periodo comprende los años de fraude, corrupción, elitismo y entrega del patrimonio nacional a manos de los imperios. La etapa se inicia con el golpe de Estado que derrocó a Yrigoyen (6/9/1930) y finaliza con el golpe de Estado del 4 de junio de 1943. Durante ese tiempo la oligarquía argentina no dudó en entregar la soberanía nacional a Inglaterra (su principal aliada) manteniendo al pueblo trabajador en condiciones de miseria. Es durante esta etapa en que la desocupación alcanzó cifras nunca antes vistas. Empieza a predominar el juego (quiniela clandestina, carreras de caballo, etc.) ya que el trabajo escaseaba y no había formas de sobrevivir, más que recurriendo al azar y al “mangazo” o “garrón”. Es la época en que Discépolo escribe sus tangos más amargos (“Tres esperanzas” 1933, “Yira, yira” 1930, “Martirio” 1940, “Cambalache”, 1934) y aparecen otros tales como “Al mundo le falta un tornillo” (1933) de Enrique Cadícamo, “Acquaforte” (1932) de Pettorosi, Catán y “Las 40″ (1937), de Francisco Gorrindo. El nombre con que se conoce este período fue puesto por el periodista nacionalista José Luis Torres.


Las causas del golpe se encuentran en dos grandes aspectos. Por un lado el económico: Yrigoyen había asumido su segundo período en 1928, demostrando que su caudillismo seguía intacto y que las mayorías confiaban  en él, pero su gobierno se vio acosado por una gran crisis a nivel mundial. Para empezar le tocó afrontar una fuerte caída de los precios agrarios. A esto se sumó en la caída de la bolsa de Nueva Cork en 1929, lo que  terminó por aumentar la crisis que se vivía en el país. La oligarquía ganadera no estaba dispuesta a tolerar un nuevo reparto de la renta agraria diferencial y desde el diario La Nación descalificaba al presidente.


Por otro lado, en el aspecto político, al odio inquebrantable de la oligarquía hacia los sectores populares, se sumó el nacionalismo oligárquico (los primos “pobres” de la oligarquía vacuna) que se preocupaban más por el sindicalismo y el anarquismo que por la intromisión británica en los resortes económicos del país. Estos “nacionalistas” sentían un gran desprecio por las masas yrigoyenistas y acusaban al radicalismo de ser una “chusma” que mediante el voto había permitido la entrada de esa “gentuza” en el quehacer político (años después odiarán al peronismo). Por lo tanto estaban en contra del voto universal y querían volver a un sistema elitista, en donde la política y las decisiones de gobierno pasaran por gente “bien”. Desde el plano ideológico, estos sectores nacionalistas estaban tomados por el discurso reinante en la Europa de entreguerras y la conducción de Mussolini les resultaba un modelo a imitar, sobre todo por sus temores ante el supuesto “comunismo” argentino (la derecha ve fantasmas en todos lados). El nacionalismo oligárquico ya se había estrenado en política con los crímenes cometidos por la Asociación del Trabajo, la Liga Patriótica y otros grupos encargados de reprimir en forma parapolicial a los extranjeros, judíos, comunistas, sindicalistas y socialistas de base. Criticaban duramente a Yrigoyen por su tolerancia hacia los obreros y fueron quienes empezaron a empujar el carro del golpe de Estado. A esto hay que sumarle que el partido de gobierno, la U.C.R., estaba dividida entre personalistas (yrigoyenistas) y antipersonalistas (alvearistas). Estos últimos tenían más puntos en común con el conservadorismo (Partido Demócrata Nacional, o sea el partido de la oligarquía) que con el radicalismo. Y por si fuera poco, Yrigoyen debió soportar el acoso del Partido Socialista, siempre dispuesto a fugarse mentalmente y a estar pendiente de lo que pasara en Europa y no en nuestro país. En realidad, tanto los conservadores como los socialistas y los antipersonalistas tenían un mismo ideario: liberales en lo económico y elitistas en lo político, con gran desconfianza hacia los sectores populares; unos por paternalistas y otros por “ilustrados”.


La debacle del gobierno de Yrigoyen comenzó con las elecciones legislativas. Si bien ganó en el interior del país, perdió la Capital Federal frente a los Socialistas independientes (quienes aprovecharon la fractura del radicalismo).

 

Fuente

Megahistoria – La década infame.

 

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar