Nicolás Jorge

Coronel Nicolás Jorge (1786-1866)

Nació en la isla de Hidra, provincia de Ipsara y una de las 48 del archipiélago griego, el 6 de diciembre de 1786; siendo hijo de Miguel Jorge y de Maximina Mastradica, también de aquella nacionalidad. Llegó al país en 1811, y el 18 de marzo del mismo año se alistaba como contramaestre bajo las banderas agitadas de la Revolución, siguiendo sus ondulaciones sucesivas con fe segura en el porvenir.

Concurrió al mando de un lanchón a la operación sorpresiva nocturna ejecutada en compañía de otros cuatro a las órdenes de Benjamín Franklin Seaver, Miguel Teodoro, Miguel Spiro y Miguel Ferreri, el 9 de enero de 1814, destinada a sorprender en su fondeadero de la isla de Hornos, al queche “Hiena”, estando la escuadrilla de lanchones al mando superior de Seaver; y si bien fracasó el golpe en lo que respecta a aquel buque, en cambio fueron apresados los faluchos de guerra “San Luis” y “San Martín”.

Se halló en el combate naval de Martín García, el 10 y 11 de marzo del mismo año, asistiendo igualmente a la toma de la Isla, operación ejecutada después de vencer la resistencia tenaz que presentó la guarnición realista mandada por el oficial del “Fijo”, José Benito de Azcuénaga, porteño, quien logró embarcarse en los buques de Jacinto de Romarate cuando la defensa fue imposible.

Destacado en la división ligera que a las órdenes del capitán Tomas Notter, zarpó para el río Uruguay, en busca de las fuerzas navales realistas batidas en Martín García, Jorge se halló embarcado en la sumaca “Santísima Trinidad”, en el furioso combate de Arroyo de la China, el 28 de marzo de 1814; habiendo tenido aquel buque la poca suerte de varar, lo que lo colocó en situación por demás precaria. Muerto el intrépido capitán Notter, Miguel Smith, Angel Hubac, Bartolomé Cerretti y 60 hombres más quedaban fuera de combate en breves instantes; correspondiéndoles al subteniente “en comisión” Nicolás Jorge, secundado por el mayordomo Leonardo Rosales, a fuerza de serenidad y energía, el honor de poner a flote la desmantelada nave; pero sin que él ni sus 25 compañeros, únicos que salieron ilesos de semejante duelo, pudieran olvidar la terrible impresión que les dejará grabados en su espíritu aquel espectáculo, acrecentado por el que ofrecía, no más tranquilizador, el otro buque patriota, la balandra “Carmen”, que al mando del valiente oficial Samuel Spiro, era hecho volar por éste, saltando en el aire con terrorífico estruendo, para hundirse en el abismo con sus tripulantes, justamente en aquellos momentos trágicos para la “Santísima Trinidad”.

Jorge asistió a los combates frente a Montevideo contra la escuadra española del capitán de navío Sierra, librados los días 14, 15 y 17 de mayo del mismo año, acciones navales que dieron el absoluto dominio de las vías marítimas al almirante Guillermo Brown, quedando completamente encerrado por mar y por tierra el ejército y la escuadra que defendían aquella plaza, cuya rendición no se hace esperar, entrando las fuerzas patriotas en ella, el 23 de junio de 1814. Jorge recibió la medalla acordada a los vencedores por el Supremo Director del Estado, Gervasio Antonio Posadas, y el dictado de “Benemérito de la Patria en Grado Heroico y Eminente”, otorgado por la Asamblea General Constituyente.

El 24 de diciembre de 1816 recibió el grado de subteniente, obteniendo la efectividad del cargo el 17 de julio del año siguiente. El 4 de octubre de 1817 era comandante del falucho “San Luis”, con el cual hizo un viaje a Montevideo.

Jorge intervino en la campaña contra Ramírez, en diciembre de 1817; llegó con su buque al pueblo de Los Toldos, donde se encontraba alrededor del 12 de aquel mes, entregando al sargento mayor Gregorio Samaniego las dos terceras partes de las armas y municiones que conducía por orden del Directorio; pero Samaniego le devolvió casi todo el armamento que había recibido, por considerar que a bordo estaba más seguro. El 14 de diciembre, Samaniego comunicaba a Jorge que regresaba con su gente a Los Toldos, porque el enemigo era doble en número y estaba fortificado, razón por la cual el primero no pudiendo resistir, trataba de apostarse en el puerto “y conservar sus caballadas con seguridad”. Samaniego llegó a Los Toldos a las 13:30hs de dicho día y a las dos de la tarde estaba a bordo a pedirle a Jorge se hiciese a la vela para aproximarse al puerto y darle auxilio a su fuerza, porque se aproximaba el enemigo, el que apareció a las cuatro de la tarde, y a la media hora empezó a hacer fuego, contestándole Jorge con varios cañonazos con bala y metralla; tiroteo que sólo duró hasta el anochecer, no atreviéndose los enemigos a avanzar por temor al cañón. Todo el día 15 permanecieron al lado del bañado sitiando, pero sin efectuar ninguna operación hasta las 5 de la tarde, en que observó Jorge movimientos para abrir el fuego, alistándose aquél para contestarles, pero no se utilizaron las armas. El 16 de diciembre no hubo novedad, manteniéndose el enemigo en número de 300, en el mismo paraje, contando Samaniego 200 hombres, “pero están todos muy alentados con la esperanza de la tropa que viene de ésa”, dice Jorge en comunicación de la fecha al general Matías de Irigoyen, Comandante General de Marina; el miedo al cañón mantenía quieto a los montoneros, siendo bastante apurada la situación de Samaniego. La llegada ulterior del coronel Luciano Montes de Oca con el refuerzo esperado por aquél se produjo a los pocos días, así como también el triunfo completo de Ramírez sobre los directoriales y Samaniego.

Promovido a teniente graduado el 10 de marzo de 1819, Jorge participó en las operaciones que fue necesario realizar en el Paraná a causa de la guerra civil contra los montoneros de Santa Fe y Entre Ríos. Por tal circunstancia formó parte de la escuadrilla que mandó el coronel Angel Hubac, hasta que éste halló la muerte en el combate de Colastiné, el 1º de enero de 1820, combatiendo contra Campbell. Mandando el bergantín “Chacabuco”, y perteneciendo a la escuadrilla del general Zapiola, hizo la campaña de 1821, con motivo de la invasión de Francisco Ramírez a las provincias de Buenos Aires y Santa Fe; asistiendo al segundo combate de Colastiné, el 26 de julio de aquel año, en que halló la muerte, herido de un chuzazo, el jefe naval montonero Monteverde, que había traicionado al gobierno de Buenos Aires. En el curso de esta campaña, Jorge recibió la efectividad de teniente el 10 de marzo de 1821. Terminadas las operaciones, se acogió a la Ley de Reforma Militar el 15 de abril de 1822.

Con motivo de la inevitable guerra con el Brasil, el teniente Jorge fue incorporado al servicio activo el 8 de octubre de 1825, y al organizar el almirante Brown la escuadra republicana, le dio el mando de una de las cañoneras, pero poco después pasó a ser segundo del bergantín “General Balcarce”, que mandaba el capitán Bartolomé Cerretti, buque que montaba 14 cañones y tenía 80 tripulantes.

Asistió al combate contra la fuerza brasileña que se hallaba en el puerto de Colonia, iniciado el 26 de febrero de 1826, bajo el mando superior de Brown, y cuando uno de los proyectiles que llovían desde el fuerte “Santa Rita” dividió el cuerpo del benemérito comandante Cerretti, el teniente Nicolás Jorge asumió de inmediato el comando del “General Balcarce”, prosiguiendo la acción con renovadas energías hasta que la noche dio término a la lucha. Reforzado Brown con 6 cañoneras el 1º de marzo llevó un nuevo ataque con el apoyo de las últimas, en el cual los republicanos consiguieron incendiar el bergantín imperial “Real Pedro”, que montaba 16 cañones.

Aquellos ataques sólo dieron esta ventaja a la escuadra republicana, la que sufrió, en cambio, pérdidas graves, viéndose Brown obligado a abandonar la empresa, regresando el 14 de marzo a Buenos Aires. Más de 200 hombres fuera de combate, un bergantín y 3 cañoneras fueron el balance desfavorable de aquella ruda lucha para las fuerzas atacantes.

Comandando el “Balcarce”, Jorge asistió al abordaje de la fragata “Emperatriz” en la boca del puerto de Montevideo, en la noche del 27 al 28 de abril de 1826, acción en la que hallo la muerte el comandante de aquella nave, capitán de fragata Luis Barroso Pereira, que cayó atravesado por la metralla en su puesto de honor.

Se halló en el famoso combate naval de Los Pozos, el 11 de junio del mismo año, siempre al mando del mismo buque, con el cual concurrió vigorosamente a defender la fragata “25 de Mayo”, insignia de Brown, amenazada por los buques imperiales. Tan intrépida fue la actuación de Jorge en esta emergencia, que su actitud causó admiración entre los porteños que con sus anteojos, seguían desde el puerto las alternativas de aquella lucha ruda y desigual. También se encontró en la acción librada casi en el mismo lugar que la anterior, el 30 de julio del mismo año, aunque la pesadez en la maniobra del “Balcarce”, al igual que el “Independencia”, hizo disminuir el peso de su actuación en el combate; imponiendo tal circunstancia a los comandantes de ambas unidades un retiro prematuro de la batalla.

Asistió al combate del Juncal los días 8 y 9 de febrero de 1827, en el cual Brown derrotó completamente a la 3ª división naval imperial mandada por el capitán de fragata Jacinto Roque de Sena Pereyra, acción por la cual Jorge mereció el escudo de plata que acordó el Gobierno de la República a los vencedores. También intervino en la defensa del bergantín norteamericano “Sicily”, encallado cerca de Quilmes, en febrero de 1828, acompañado Jorge por Erézcano y la flotilla de cañoneras.

Por su distinguido comportamiento en el curso de esta difícil campaña Jorge fue promovido a capitán, el 19 de setiembre de 1827. Restablecida la paz, el 28 de octubre de 1828 zarpó de Buenos Aires con el bergantín-goleta “Convención” para Río de Janeiro, para repatriar prisioneros de guerra.

El capitán Jorge durante la guerra del Brasil concurrió a 8 encuentros en 1826; a 10 en 1827 y a 3 en 1828. Firmada la paz el 27 de agosto de este último año, poco descansó aquél de las fatigas que impuso la campaña, pues recibió el mando de la cañonera Nº 4, en clase de sargento mayor graduado, con la cual se hallaba amarrada en el puerto de San Nicolás, en la noche del 2 de febrero de 1829, cuando un furioso ciclón que no dio tiempo a picar las amarras, tumbó a aquella embarcación, pereciendo el capitán Francisco Balcarce, el guardiamarina Eustaquio Zapiola y toda su tripulación, con excepción de 5 individuos que fueron arrojados a la isla vecina por la mano de la Providencia y entre los cuales se hallaba el sargento mayor Jorge que 13 años antes escapara de las olas en la catástrofe de la “Dolores”.

Durante el año 1835 se le encuentra revistando en la Plana Mayor Activa del Ejército, como sargento mayor de infantería, con la nota “por la marina”.

Era sargento mayor de marina, cuando por Orden General de 30 de abril de 1838, Juan Manuel de Rosas decretó la baja de Jorge de la lista militar, junto con otros jefes de su jerarquía y de las inferiores. Poco después se incorporó a la artillería de tierra, asistiendo en tal carácter a las acciones de Don Cristóbal y del Sauce Grande, el 10 de abril y el 16 de julio de 1840, comandando aquella arma en el ejército del general Pascual Echagüe, siendo gravemente herido en la cara en el último de los combates citados.

Al año siguiente, ya como teniente coronel, (jerarquía a la que fue promovido el 29 de marzo de 1841, pero con antigüedad del 15 de julio de 1840), Jorge se incorpora en el mes de febrero a la escuadra que organiza el almirante Brown para combatir contra las fuerzas navales riveristas, recibiendo el comando de la goleta “Entrerriana”, armada con 8 cañones; buque con el cual toma parte en la expedición sobre Montevideo llevada a cabo por Brown el 30 de marzo de aquel año, permaneciendo en aquellas aguas hasta el 23 de abril, fecha del regreso a Buenos Aires. En junio de igual año, Jorge reemplazó a Hidalgo en el mando del bergantín “Echagüe”, de 11 cañones, con el cual intervino en el combate naval del 3 de agosto frente al Santa Lucía (5 millas de Montevideo), librado contra la escuadra riverista al mando del comodoro John H. Coe, en el cual éste obtuvo ventajas.

Tomó parte en los combates navales del 9 de diciembre de 1841, frente a Montevideo (en el cual capturaron el bergantín “Cagancha”) y en el del 21 del mismo mes, librado entre aquel puerto y Punta Indio, ambos favorables a las fuerzas de Brown.

El 2 de julio de 1842, Jorge comandaba la “Moleska”, de 5 cañones, unidad recién comprada, la que tomó el nombre de goleta “Chacabuco”, tripulada por 70 hombres, con la que asistió al famoso combate de Costa Brava, en el río Paraná, los días 15, 16 y 17 de agosto de aquel año. El 1º de octubre formaba parte con su buque de la escuadrilla que condujo a Entre Ríos el Batallón “Libertad”, de 120 plazas, que a las órdenes del coronel Mariano Maza, se incorporó al ejército de Oribe, que se preparaba para la campaña que iba a culminar en la sangrienta batalla del Arroyo Grande, el 6 de diciembre, en la que combatieron cerca de 20.000 hombres. También formó parte de la escuadrilla que a las órdenes de Pinedo operó en el Uruguay a fines de 1842.

Cuando en marzo del año siguiente el almirante Brown estableció el bloqueo del puerto de Montevideo, plaza que se hallaba sitiada por el ejército del general Manuel Oribe, el comandante Jorge se incorporó a la escuadra bloqueadora el 31 de aquel mes y año, después de haber actuado en las operaciones del río Uruguay, que facilitaron el pasaje de este curso de agua al ejército de Oribe, vencedor en la ruda jornada del Arroyo Grande. Permanece en la zona de boqueo hasta comienzos de 1844, que regresó a Buenos Aires para hacer efectuar algunos arreglos a la “Chacabuco”, cuyo mal estado se evidenció en un violento temporal que se desencadenó el 9, 10 y 11 de mayo de aquel año. Jorge tomó provisoriamente el comando del “25 de Mayo”.

En octubre de 1845 se hallaba mandando la “Chacabuco” junto con los pailebots “Aprecio” y “Sin Igual”, escuadrilla encargada de la defensa de las estacadas que había hecho colocar el general Mansilla para interceptar el pasaje del río Paraná en la Vuelta de Obligado, tendiendo las cadenas que lo cruzaban. El 12 de noviembre de aquel año fue reemplazado el coronel Jorge en aquel comando por el de igual clase Francisco de Erézcano, por lo cual no tuvo la suerte de hallarse en el combate que allí se libró 8 días después, contra la escuadra anglo-francesa.

Posteriormente no tuvo actuación hasta la caída de Rosas, y después de Caseros fue decretada su baja del escalafón, la que por disposición de 9 de mayo de 1852, fue dejada sin efecto, pasando a revistar en la Plana Mayor Activa, según comunicación del Ministro de Guerra y Marina, general Manuel de Escalada, al Inspector y Comandante General de Armas, general Casto Cáceres, de aquella fecha.

Por la revolución del 11 de setiembre quedó de baja del servicio, pero el 11 de octubre del mismo año 1852, el Gobierno de Buenos Aires le concedió la incorporación a la Plana Mayor Activa “en atención a sus dilatados servicios”.

Se hallaba en Concepción del Uruguay, en noviembre de aquel año, cuando aquella Villa fue atacada por las fuerzas porteñas del general Juan Madariaga, el día 21 de aquel mes. En el parte del jefe de la defensa, sargento mayor Ricardo López Jordán (hijo), se lee el siguiente párrafo: “El vecino D. Nicolás Jorge me sirvió voluntariamente con admirable valor y eficacia, en la misma clase; con igual esmerado y valiente desempeño me sirvió el capitán D. Benigno Cabral”.

El 5 de mayo de 1857 el Gobierno de Buenos Aires concedió a Jorge el pase al Cuerpo de Inválidos “con el goce de las dos terceras partes del sueldo de teniente coronel de Infantería”. El 16 de abril de 1860, un decreto del presidente Derqui lo reconocía como coronel de marina de la Confederación, con sueldo de “actividad”. El 23 de mayo del mismo año, Jorge, siendo coronel del Cuerpo de Inválidos, obtuvo permiso del Gobierno de Buenos Aires para servir en las fuerzas de la Confederación. Poco después pasó al Parque Nacional de Paraná, cargo del cual fue separado el 10 de enero de 1861, “por su avanzada edad” y además “porque goza de sueldo como inválido en la Provincia de Buenos Aires”, dándosele de alta en el Estado Mayor de la plaza de Paraná, con el sueldo de su clase en “Disponibilidad”. Finalmente el 15 de mayo de este mismo año obtuvo su separación de la armada de la Confederación, y el día 29 del mismo mes, se incorporó al Cuerpo de Inválidos de Buenos Aires.

El coronel Nicolás Jorge falleció en el pueblo de Morón, a la una y media de la mañana del 24 de agosto de 1866, y sobre su tumba pronunció una elocuente oración fúnebre el Dr. Angel Justiniano Carranza, en la que señaló las etapas más interesantes de su larga y fatigosa existencia.

El coronel Jorge contrajo enlace en la Catedral de Buenos Aires, el 30 de agosto de 1817, con Bibiana Arretegui, nacida en Santa Fe, en 1803; hija de José Arretegui y Tránsito Delgadillo, naturales también de aquella ciudad. La esposa del coronel Jorge falleció en Buenos Aires, el 18 de julio de 1858, a los 55 años de edad.

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
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Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas, Buenos Aires (1939)

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