El pueblo de Flores en época de Rosas

San José de Flores

Por su cercanía con la capital, el pueblo de Flores fue testigo de importantes acontecimientos históricos y su vecindario tuvo activa participación en las guerras civiles.  Así, en 1828, mientras unos apoyaban la sublevación de Lavalle, otros se manifestaron en su contra y la lucha armada fue sangrienta.  Muchos habitantes debieron refugiarse en la ciudad y mientras las propiedades eran saqueadas, el cura huyó dejando la iglesia abandonada.  Los muertos debieron ser sepultados en fosas comunes.  Luego los federales se afianzaron y su popularidad se mantuvo vigente durante todo el período de Juan Manuel de Rosas.

El Restaurador tenía su establecimiento de campo cerca de San José de Flores y venía frecuentemente a la quinta de Juan Nepomuceno Terrero, que se hallaba en el cruce de las actuales avenidas Rivadavia y Boyacá.  Fue allí donde tuvo lugar la entrevista con Quiroga, relatada por varios historiadores.

En la iglesia de Flores se realizó el primer funeral ante el cuerpo presente del general Facundo Quiroga, cuyos restos, en fúnebre cortejo, se detuvieron allí el 6 de febrero de 1836.  Fueron recibidos con todas las banderas a media asta y la muchedumbre en silencio.  Llegó en una carroza punzó, entre doble hilera de tropas regulares y seguido por el gobernador Don Juan Manuel de Rosas, los hijos de Quiroga y su mujer; generales, sacerdotes, jueces, funcionarios y pueblo, el cuerpo del caudillo riojano entró por la calle del Oeste y fue depositado en la Iglesia.  Luego prosiguió su marcha hacia Buenos Aires y fue enterrado en el cementerio de la Recoleta, lugar donde actualmente se halla a unos metros a la izquierda de la entrada principal, enterrado como se lo merece un hombre de su coraje, de pié. Desde entonces, hombres y mujeres ostentando el cintillo federal terminaban las misas de los domingos con una oración a su memoria y a la del infortunado coronel Manuel Dorrego.

Flores fue uno de los partidos de la campaña más adictos al Restaurado y allí eran frecuentes las colectas y donaciones para ayudar a su gobierno en las luchas internas y contra los enemigos extranjeros.  Aunque las familias estaban divididas, las de Olivera, Maderna, Vivot, Lastra, Díaz y otras eran preponderantemente unitarias; y federales las de Terrero, Visillac, Naón, Segurola, Farías, Zabala, etc.

Rosas dispensó al pueblo una especial protección y en contrapartida sus jueces de paz le eran fanáticamente adictos.  Los unitarios activos sufrieron persecución: muchas quintas fueron embargadas en 1840, entre ellas las de Alejo Castex, Joaquín Belgrano y Luis Dorrego.  De allí se sacaban carretadas de leña para el ejército federal estacionado en los Santos Lugares.

Sobre el particular, el Handbook de 1863 señalaba: “Durante las guerras civiles fue cabecera Flores del partido federal y sufrió considerablemente en esas lamentables luchas; tanto es así, que frecuentemente fueron saqueados los principales comercios.  Los dueños de quintas o villas suburbanas han sufrido tan intensamente esto que en una época la propiedad en esas cercanías se habían desvalorizado excesivamente”.  El continuo paso de tropas por la zona contribuía a favorecer los desmanes, pero los federales celaban permanentemente del cuidado del orden y de las propiedades.

Durante este período eran frecuentes la reuniones públicas para celebrar los aniversarios y triunfos de la Federación y el centro de reunión más famoso de los rosistas era el establecimiento de Martín Farías (1), café, fonda y billares situado sobre el camino real.

Como ejemplo de fiestas partidistas extractamos de la Gaceta Mercantil del 25 de Noviembre de 1851, la que dio lugar a una visita especial de Manuelita Rosas al pueblo, poco después del pronunciamiento de Urquiza y cuando pocos preveían el rápido derrumbamiento del régimen en Caseros.

Ese día el partido amaneció engalanado con banderas federales que flameaban en las azoteas y ventanas de las casas y Manuelita llegó en medio de los vítores y aclamaciones de la multitud.  En la puerta del templo la recibieron el párroco y un numeroso concurso de vecinos principales, y se dio comienzo a una solemne función religiosa.  El cura párroco pronunció un sermón alusivo de neto corte político, al fustigar con severidad la actitud de Urquiza.

Terminada la celebración, la comitiva –precedida por la banda de música de la policía que animaba la fiesta con sus aires marciales- se dirigió a la casa del juez de paz, mientras los vecinos más destacados llevaban un gran retrato de Rosas y arreciaban los vivas y los mueras.

Manuelita fue recibida allí por una comisión de damas y caballeros “en medio de una alegría cordial y entusiasta”, donde cada concurrente “se empeñaba en acreditar su adhesión al Jefe Ilustre del Estado y a su virtuosa y digna hija”, luego se trasladaron a un gran salón adornado con banderas y guirnaldas floridas, alternadas con leyendas federales.

Al término del acto y como era de rigor, cada uno fue formulando diversos brindis, discursos en los que “resaltaba de un modo solemne la más fervorosa adhesión y gratitud al eminente patriota y distinguido ciudadano Jefe Supremo de la República, Ilustre General Rosas”.  Rescatamos entre otros oradores a Lorenzo Torres, Adeodato de Gondra (2), Baldomero García, Dalmacio Vélez Sarsfield, Pedro Uriburu, etc.

Este fue el último gran festejo durante el gobierno de Rosas y culminó por la noche con vistosos fuegos artificiales en el centro de la plaza.  Poco después se inició un “espléndido y suntuoso” baile en obsequio de la visitante.

Producida la batalla de Caseros, los vecinos de Flores vieron pasar el desbande de las derrotadas tropas federales y a continuación los batallones del vencedor.  Algunas propiedades del partido fueron asaltadas en esta ocasión y en el cementerio del pueblo se inhumaron varias víctimas de la batalla.  Pronto llegaron las noticias del vergonzoso saqueo de Buenos Aires y la masacre llevada a cabo por Urquiza en Palermo.

Referencia

(1) Martín Farías (1795-1870) era uno de los más importantes terratenientes de la zona oeste de la actual Buenos Aires. Dice Cunietti Ferrando que “era hombre de fortuna y gustos refinados y recorría la zona montado a caballo con lujosos aperos de plata … conservándose hoy en colecciones privadas, cuadros y objetos que le pertenecieron. Farías poseía más de 160 cuadras cuadradas de terreno, extendiéndose su propiedad desde el Riachuelo hasta el actual Matadero Municipal … falleció en su casa de Flores en 1870”. Los terrenos de Martín Farías se situaban justo en el límite extremo donde se juntaban las chacras de Lastra y Ramos Mejía, en una curva del Riachuelo que allí cambia su nombre por Matanza.  Fue amigo de Juan Manuel de Rosas y caracterizado miembro del partido federal.  Se halló en la Revolución de los Restauradores y fue juez de paz hasta 1831.

(2) Días después de producirse la Batalla de Caseros decidió ponerse a las órdenes de Urquiza y a través de los medios de difusión criticó a Rosas y su gobierno.  Gondra fue diputado por San Luis en el Congreso Constituyente de Santa Fe. 

Fuente

Ciliberto, Valeria – Patrimonio y producción en los entornos rurales de Buenos Aires.  San José de Flores, 1800-1875 – Mar del Plata (2007).

Cunietti-Ferrando, Arnaldo J. – San José de Flores.  Un pueblo a dos leguas de la ciudad – Buenos Aires (1991)

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

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Vanasco, Luis Angel – Ensayo Histórico de San José de Flores – Buenos Aires (1943)

 

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