Edouard Ladislaus Kaunitz Von Holmberg

Coronel Edouard Ladislaus Kaunitz Von Holmberg (1778-1853)

Descendiente de antigua familia de Moravia, nació en Tirol en el año 1778. Era hijo de Eduardo Kaunitz Holmberg y Margarita von Elzen. Ingresó en el ejército imperial alemán, y la revolución tirolesa de 1809, lo contó entre sus sostenedores, muriendo en ella su padre y hermanos.

Fue capitán de la Legión Extranjera en España. Alcanzó el grado de teniente coronel de las Guardias Walonas. Hallándose en Inglaterra conoció a varios militares argentinos, y simpatizando con la causa de la revolución americana, se embarcó en el “George Canning”, conjuntamente con Alvear, San Martín, Zapiola y otros, con los cuales llegó a Buenos Aires, el 9 de marzo de 1812.

Fue dado de alta en el Ejército del Norte, que mandaba el general Manuel Belgrano, de quien llegó a ser consejero, según afirma José María Paz en sus Memorias. Fue designado Jefe de Estado Mayor en lo concerniente a Artillería e Ingenieros, y bajo sus órdenes se puso el Parque y la Maestranza de Ejército.

Trasladado a Jujuy, se incorporó al servicio, y tuvo el honor de llevar en sus manos la primera bandera argentina cuando Belgrano, su creador, la hizo bendecir en ese lugar, el 25 de mayo de 1812.

Trabajó intensamente para poner en condiciones el Parque y la Maestranza, y en la marcha hacia Tucumán recibió la comunicación del gobierno de Buenos Aires acordándole la ciudadanía el 28 de agosto de 1812.

Se halló en el combate de Las Piedras, y poco después, en la batalla de Tucumán, donde se estrenaron obuses y morteros construidos bajo su dirección.

Una de las cosas que más contribuyó a captarle la confianza del general Belgrano, fue el empeño que manifestaba en establecer una disciplina severa, llegando al extremo de querer aplicar a nuestros ejércitos los rigores de la disciplina alemana. De esta manera, se hizo odioso en el ejército, desprestigiándose aún más, por la protección que Belgrano le dispensaba. Por las desinteligencias que tuvo fue separado del mando, y Belgrano lo trasladó a Buenos Aires de un modo muy desairado.

El 19 de diciembre de 1812, el gobierno le encomendó la prosecución de los trabajos para artillar la batería de Punta Gorda, en Entre Ríos, que en marzo de 1813, entregó al teniente coronel Herrera. El 9 de agosto fue ascendido a coronel graduado y nombrado comandante de las baterías del Sitio de Montevideo, en clase de ingeniero, pero no se hizo cargo del mismo. Proyectó la instrucción de oficiales en esa materia, y en dicho año, se le confió la organización del primer regimiento de zapadores que fue incorporado al regimiento de Granaderos de Infantería. Nombrado jefe de la fuerza militar de Santa Fe, ejecutó un plan de defensa de esa ciudad la que consideró como una fortaleza natural.

En 1814, fue comisionado para que marchase a la provincia de Entre Ríos y tratase de batir a las fuerzas de Artigas. Atacado en febrero de ese año, en el Arroyo del Espinillo por las tropas de Hereñú y las orientales de Latorre, sufrió una aplastante derrota por el número superior de hombres, pero en su parte exaltó el comportamiento de los oficiales que lo acompañaban. Tenazmente perseguido por la montonera, se acordó capitular con el enemigo, con tal de regresar a Santa Fe. Con la llegada del comandante artiguista Otorgués y frente a las bajas experimentadas, Holmberg fue tomado prisionero. Elevó el parte de la batalla, el 17 de mayo de 1814, y poco después, obtuvo su libertad.

Pasó al ejército sitiador de Montevideo, donde se hizo cargo de la compañía de Zapadores, y al rendirse la plaza, por orden de Alvear recibió bajo inventario todo el material de guerra entregado por los realistas.

A fines de junio de 1815, regresó a Buenos Aires para quedar agregado al Estado Mayor, y en agosto fue nombrado Juez Fiscal del Tribunal Militar, cargo que desempeñaba en 1818. Con anterioridad, intervino como fiscal en el sumario contra el coronel Miguel Arauz y el general Eusebio Valdenegro. Destinado a La Rioja permaneció hasta julio de 1819, en que volvió a Buenos Aires, siendo nombrado jefe del Departamento de Artillería e Ingenieros.

Formó parte del ejército de Soler en febrero de 1820, del cual fue primer ayudante, y en tal carácter, firmó la famosa intimación que aquél envió desde el Puente de Márquez, al Cabildo porteño. Después de estos sucesos, lo desterró a la Isla Martín García.

En 1821, recibió órdenes para la construcción de fortines en el Salto, Rojas y Pergamino, y en 1822, fue reformado.

Se incorporó en 1826, cuando estalló la guerra con el Brasil, siendo comisionado para la construcción de una batería en Punta Lara. En 1826, revistó como comandante del Parque, y al año siguiente, fue destinado al Batallón de Artillería de Buenos Aires. Terminada la guerra, pasó de nuevo a su situación de reformado; fue dado de baja en 1828.

Llamado al servicio por tercera vez en 1832, fue agregado a la Sub-inspección de Campaña de la provincia de Buenos Aires, como coronel de artillería, y en 1834, se le dio de baja.

Entregado a la vida civil, su amplia cultura y la recia formación de su temple le permitieron desenvolverse con facilidad. Había fundado una quinta, que con el tiempo, fue de las mejores y más famosas de la ciudad. Se encontraba ubicada donde ahora se halla la avenida Santa Fe en su intersección con Scalabrini Ortiz. Posteriormente, se transformó en un establecimiento forestal, donde sobresalieron las colecciones de rosas. Introdujo nuevas variedades florísticas, siendo visitada por Bonpland, Juan Manuel de Rosas y Manuelita. Mantuvo contacto personal con Urquiza, a quien le vendió algunas plantas para el Palacio de San José.

Volvió a prestar servicios en forma ocasional, pues el 30 de marzo de 1843, el bergantín “Casualidad” lo condujo al campo sitiador de Oribe enviado por Rosas para arreglar la artillería del ejército que había iniciado el asedio de Montevideo. Luego, en 1844, figuró en el Ejército Unido de Vanguardia de la Confederación, con el grado de coronel.

Falleció en Buenos Aires, el 24 de octubre de 1853. Contrajo matrimonio el 4 de diciembre de 1813 con María Antonia Balbastro Albín (1795-1842), prima hermana del general Alvear. Tuvo cuatro hijos: Eduardo, Camilo, Petrona y Amalia. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre.

Fuente
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1971).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
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